Los correos del público

Los correos del público

Ayotzinapa

El dudar del número de muertos en una tragedia es un sacrilegio, pues quien duda de la cantidad parece ante los demás como no creer en la tragedia, hasta hoy no se sabe cuántos millones de personas murieron en la Segunda Guerra Mundial... y no es cosa menor pues algunos creen que fueron menos de 40 millones y otros que fueron más de 60, es decir hay una diferencia de más de 20 millones y pues al parecer los únicos que están seguros de que les faltaban seis millones (así con toda precisión) son los judíos. En el caso de Ayotzinapa me parece que hay una confusión  pues seguimos repitiendo que hay 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, y los propios estudiantes han publicado listas con fotos y nombres de los desaparecidos, y también han publicado los nombres de 13 de ellos que ya aparecieron, sé que no es fácil para el gobierno acercarse a los estudiantes y corroborar si efectivamente están desaparecidos 43 y/o si efectivamente aparecieron ya 13 de ellos, y en su caso ¿que narran los aparecidos? ¿fueron detenidos/secuestrados? ¿los torturaron? ¿mataron o qué pasó a sus compañeros? Pero por la relevancia del caso bien valdría la pena corroborar todo esto pues podría tratarse de uno de esos mitos históricos en donde todo mundo da por perdidos a 43 jóvenes que no lo están o al menos no todos... Por cierto, las tres camionetas tipo pickup filmadas que supuestamente llevan a los estudiantes, no se aprecian “llenas” como para que llevar 14 estudiantes detenidos cada una. El padre Solalinde comentó a Aristegui que habló con testigos que lograron escapar y que tienen miedo de ser vistos, ¿esos están contados entre los desaparecidos? Comprendo la tragedia que significa que algunos de estos jóvenes pueda estar secuestrados o, peor aún: muertos, pero sólo podemos afirmarlo cuando se localicen los cadáveres. Es falso lo que dice el padre Solalinde que quemaron los cuerpos (de estudiantes muertos) con diesel y que no se podrán identificar nunca... El diesel sólo funciona como combustible estando atomizado y a grandes presiones (de otra forma es sólo aceite que arde con dificultad) y para cremar 43 cadáveres y convertirlos en cenizas se requieren miles y miles de litros de gas LP o muchísimas toneladas de leña o miles y miles de litros de combustible como gasolina y equipos especiales de otra forma los cuerpos serán identificables. Pregunten en el crematorio municipal.

Luis J. Jiménez Manzo

 

¿Dónde están?

Dios pregunta a Caín: ¿Dónde está Abel? Caín mató a su hermano y ocultando su culpa, responde: ¿Qué acaso soy yo el guardián de mi hermano? Si hiciésemos esa pregunta a la ONU, creado para hermanar los países del globo, tal vez  su respuesta fuese la misma. Las naciones se destruyen unas a otras. Matan no por envidia, sino por avaricia y rapacidad. Países industrializados compran a precios miserables las materias primas no renovables a las naciones en desarrollo y les venden los productos manufacturados a precios excesivos. Saben que para las naciones en desventaja el nivel de vida no podrá mejorar en esa relación comercial y sus habitantes sufrirán privaciones sin límite. Entonces se colocan la máscara de la caridad para enviar algunos millones para los necesitados. No les cuesta mucho sacrificio, pero tampoco alivia su sufrimiento, ni soluciona la miseria. Los países en desventaja se convierten en países dependientes, que estiran la mano para pedir ayuda pudiendo ser países fuertes porque cuentan con vastos recursos y mano de obra.

La pregunta evangélica sigue en pie: ¿Dónde está tu hermano? y la contestación parece ser la misma: ¿Qué acaso soy yo su guardián? Si tuviésemos una conciencia universal caeríamos en cuenta de las consecuencias que trae el no regular equilibradamente una sociedad de consumo; temblaríamos al comprobar que mata a los países en desarrollo, sin escapatoria posible. En la primera etapa ocasiona desánimo generalizado, luego impotencia, después violencia, y por último la muerte de la fe, la esperanza y el valor personal. Sin embargo, una sociedad de consumo aparentemente rica y poderosa puede ser en realidad pobre;  pobre de espíritu. La pobreza espiritual acarrea sus propios males. Tal vez en una sociedad así no veamos en la calle a niños desnudos de vientre hinchado, desprovistos de cobijo humano, pero hay jóvenes drogadictos tirados en los callejones hastiados de la vida porque para ellos carece de sentido, calles saturadas de delincuencia y prostitución.

El contraste entre las naciones se hace cada día más agudo y más aterrador.  Mientras los pueblos primitivos danzan al dios de la lluvia, pueblos desarrollados bombardean las nubes con agentes químicos para hacer llover. En los últimos 20 años hemos saqueado la tierra, contaminado las aguas y la atmósfera más que en los últimos 10,000 años. Estuvimos extasiados con las supuestas bondades del libre comercio y, en efecto, eran y siguen siendo muy buenas, pero requieren una cuidadosa planeación para no crear sociedades desequilibradas donde unos cuantos acumulan la riqueza que producen las transacciones comerciales, y otros muchos están al borde de la miseria.

En la actualidad existen más de 1,000 chinos multimillonarios, mientras millones de trabajadores chinos se dicen afortunados de poseer un trabajo: ganan entre 30 y 80 dólares mensuales, trabajan horas extra sin pago en condiciones deplorables. El lema es ‘Producir más al menor costo’ no importa si se violentan los derechos de los trabajadores o se contamina el ambiente. En un estudio que publicó recientemente el diario The Economist advierte que el problema del desequilibrio social creado por el libre comercio ha producido una situación más explosiva que la que se dio en la época anterior a la masacre de la Plaza de Tiananmen en junio, 1989. Las políticas establecidas en el mercado global han creado una atmósfera candente que puede hacer erupción de un momento a otro. Unos cuantos se benefician en detrimento de muchos. ¿Qué debemos creer en un período de mayúsculas diferencias éticas y de incredulidad social masiva? ¿Dónde están nuestros hermanos? ¿Cómo aprender lo que de verdad significa la compasión en un mundo despiadado? La semilla del compromiso social se ha de sembrar en los corazones de hombres y mujeres que viven en esta época de desequilibrio global. En cada ser humano queda aún un rincón, un anhelo que espera encontrar una respuesta. Hemos buscado en donde no está, desviando así el sentido del universo.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

Mail: acentos.gdl@milenio.com

Fax: 3668-3105

Tel: 3668-3100 ext.33121

Carta: Calzada del Águila 81-Z, Colonia Moderna CP 44190, Guadalajara, Jal.

Aquí las fotos: Envíe sus imágenes a internet.gdl@milenio.com