Los correos del público

Los correos del público

Desandar los caminos

Dicen que los seres humanos nacemos en una habitación espaciosa con paredes formadas por miles de puertas de posibilidades. Para los mexicanos todas esas puertas se han abierto de golpe al exterior, y nuestra habitación se tambalea al llenarse de luces extrañas y de ruidos confusos. Esperanzados, nos aventuramos a trascender el umbral de algunas de ellas pero, temerosos de cometer un error, hemos retrocedido. Otras puertas las hemos cerrado por miedo.  Algunas más, por indolencia.

Los pesimistas son presa del temor ante la dificultad de abrirse paso en un medio de cerrada competencia. Piensan que el libre comercio terminará por arrojar a la mayoría de nacionales donde casi no existen posibilidades de progreso: se acobardan ante la preparación de nuestros competidores.

Sin embargo, juventudes más instruidas, forjadas en condiciones y disciplinas de estudio superiores a las de las generaciones pasadas, advierten nuestro potencial en recursos naturales y la gran creatividad de nuestro país. Corazones nuevos y vigorosos han decidido bombear una sangre más rica en pureza y energía: actitudes reflexivas, intuitivas, comprometidas con la nación infunden una nueva mística de superación, una confianza ilimitada en el futuro. Asumen la responsabilidad de un país y circunstancias heredadas.

Los que conservan orgullo de patria a pesar de los acontecimientos en el país, se han dado a la tarea de reflexionar: ¿Cuáles puertas debemos abrir al exterior? ¿Cuáles cerrar? Es necesario diferenciar los aspectos de nuestra cultura y autonomía que es imprescindible conservar, y aquellos patrones obsoletos que perjudican el desarrollo y bienestar nacional.

Es urgente encontrar una fórmula que permita el desarrollo. Los economistas afirman que el 1 por ciento de la población tiene lo que el 99 por ciento necesita. El precio de la desigualdad ningún país la puede pagar porque la democracia y la ley se debilitan por la cada vez mayor concentración del poder en manos de los más privilegiados. El desarrollo de un país es incompatible con la desigualdad ofensiva, con la pobreza que cierra las puertas de la oportunidad y de la esperanza a la gran mayoría, porque ha abierto las puertas de la corrupción y enriquecimiento ilegítimo a unos cuantos.

Existe una intrincada red de telarañas que nos impide abrirnos a la realidad. Urge cerrar las puertas de actitudes nocivas, malos hábitos, vicios, y abrir puertas para reorganizar la educación, centros de trabajo, costumbres, creencias.

El nacimiento de una nueva cultura se da con la progresiva ampliación de la consciencia de un pueblo cuyo objetivo es crear las condiciones para asegurar la justicia social. Se requiere de una revolución pacífica, comprometida en el sistema de pensamiento que germine en los hogares, las aulas, organizaciones e instituciones.

México se enfrenta a la posibilidad de un salto hacia adelante: la creación de una sociedad nueva. La sociedad naciente escribirá un nuevo código de conducta, una nueva forma de relacionarse, una manera única de ser y estar en el mundo. Desafiará a la sociedad corrupta. Exigirá un gobierno más eficaz, democrático y justo. Un país con su propia perspectiva ante el mundo, la familia, los valores.

Nuestro futuro dependerá de la energía que estemos dispuestos a invertir para crear una sociedad nueva. La imaginación colectiva está a punto de dar a luz. Tenemos un destino que crear. En muchos corazones, mentes, y voluntades  ya se ha iniciado el proceso de reconstrucción.  México es la Patria.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

América y el arbitraje

Promediando las últimas seis Ligas, América es el equipo con más penales a favor, cuatro por temporada, con menos expulsados solo dos por temporada, es por mucho el equipo a quien le pitan más faltas a favor y menos en contra, solo como comparación a su archirrival Chivas ya le expulsaron cuatro jugadores de manera rigorista en tan solo 10 jornadas. El problema de fondo es que no hay una federación de futbol fuerte que esté por encima de la asociación de dueños de club, donde todas las partes que conforman el futbol tengan voz y voto, tal como sucede en todos lados y los deportes del mundo, así lo podemos ver en las ligas de Europa o en la NBA, NFL, MLB, acá sucede al revés, los dirigentes de la federación, de la comisión de árbitros y del jugador son simples títeres de los dueños de club, en especial del más fuerte Televisa, dueña del América, que es la que reparte el dinero, los árbitros terminan supeditados a los caprichos de las televisoras  y el resultado es lo que vemos, cada semana arbitrajes a favor del América y en contra de su archirrival Chivas.

Luis Óscar Partida López

 

Autonomía de gestión

Desde hace años las cuotas voluntarias en escuelas, en los hechos, se habían convertido en obligatorias para satisfacer las necesidades de esas escuelas, pero hoy, con la reforma y la autonomía de gestión, se legaliza ese absurdo de la educación pública y se profundiza el abandono del Estado de su obligación de brindar educación pública gratuita. Ante las necesidades de los planteles en el nuevo ciclo escolar, en las reuniones de padres de familia, parece que a los directivos se les aleccionó para que les insistan en que la SEP no cuenta con recursos para los planteles y por ello, es indispensable que entre todos (es decir, los padres de familia) busquen cómo resolver los “retos”, como el equipamiento, compra de material didáctico, pago de luz, agua, teléfono, papelería; ya que la autonomía de gestión les permite buscar soluciones “creativas”; como por ejemplo, lograr que todos los padres cumplan con su cuota voluntaria o la ayuda de empresarios o fundaciones que apoyan a la educación. Mensaje: que los padres vean cómo se las arreglan para mantener las escuelas de sus hijos. Y las consecuencias en escuelas de zonas pobres son que cada vez más carecen de lo indispensable. En la secundaria donde trabajo, este ciclo escolar ya no hay butacas suficientes para los niños; algunos niños tienen que ir de un salón a otro buscando una butaca. Y otro tanto sucede en la primaria donde estudia mi hija. Ya se imaginarán cómo contribuye eso a la mejora de la calidad educativa. Por no hablar de que no hay papelería y constantemente ni teléfono por falta de pago. Esta es la realidad de la reforma educativa: la segregación social. Las escuelas pobres se rezagarán cada vez más, igual que sus resultados educativos, porque el Estado está dejando la carga a los padres, incumpliendo con su obligación de velar por la equidad educativa.

Silvia E. Arévalo Gutiérrez

 

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