Los correos del público

Los correos del público

Respuesta

El día miércoles 17 de septiembre, el señor Francisco Benavides Beyer publicó en este medio una carta malintencionada, misma que requiere una réplica. Por ser bastante breve, citaré la carta íntegra: “Es común escuchar en misas, eventos y en declaraciones a los medios, que representantes de la Iglesia Católica de todas las jerarquías -«exclusivos voceros de Dios»-(sic) piden por los enfermos, por los pobres y por otras causas nobles, pero, ¿no sería mejor que con sus abultadas finanzas, en lugar de pedir, se determinen a dar?” (Fin de la cita).

El señor Benavides Beyer se equivoca, quizá por malicia, espero que por ignorancia. Tal vez no sepa que la Iglesia es una de las instituciones que más caridad hace. La Iglesia Católica mantiene y administra hospitales, orfanatorios, asilos de ancianos, lazaretos, casas de migrantes, comedores populares, dispensarios y más. Son muchos los obispos, sacerdotes, religiosos/as y laicos/as que dedican su tiempo, dinero y esfuerzo en pro de los más necesitados. Ninguna otra iglesia cristiana hace tanto por tanta gente. Es fácil verificarlo yendo a la Cáritas local, o consultando la Internet. Definitivamente la Iglesia da mucho por los que menos tienen. Y me hace preguntarme qué hace el señor Benavides para ayudar a sus semejantes. Es fácil criticar, pero no tanto poner manos a la obra para remediar el sufrimiento de otros.

Y respecto a las “abultadas finanzas” de la Iglesia, recomiendo se lea un reciente artículo de la prestigiosa revista Fortune, titulado “This Pope means Bussines” (“El Papa va en serio”), que se puede encontrar fácilmente en Internet y en el que se desmiente el tan cacareado mito de las “riquezas” de la Iglesia.

Juan Ignacio Núñez Ruiz-Velasco


Cilindreros contaminantes

 Publiqué en ésta sección el día 16 de julio de este año, una inconformidad por el constante circular de las decrépitas unidades de cilindros de gas en la calle Isla Flores, al sur de la ciudad donde una mesa vecinal que constituimos, ha estado al pendiente de anomalías en lo que respecta a inseguridad, vialidad y contaminación.

El vivir cotidiano se altera con delincuentes de autopartes, conductores de prisa que toman esta calle semicerrada como recorte de ruta hacia Topacio e Isla Raza, por lo que pugnamos por balizamiento, topes, arreglo del parque de enfrente en iluminación y cosas por el estilo con una coordinación extraordinaria con las instancias correspondientes, salvo las que tienen que ver con medio ambiente.

Pasan en fila vehículos con altavoces ofreciendo de todo; pero la mayor inconformidad sigue siendo el constante pasar de cilindreros aparentemente sin control de tiempos ni volumen.

La contaminación es doble: atmosférica (por sus emanaciones, al ser a diésel) y auditiva (por ser de un volumen muy alto) a lo que se agrega que al haber dos topes, sus cilindros chocan entre sí.

Personalmente entregué una carta en las oficinas de la Zona Industrial, al Sr. Pedro Pulido fechada agosto 07, donde adjunté una copia de la primera publicación y donde detallo la frecuencia de recorrido de unidades que en diez días fueron 57 y a veces a distancia de dos minutos, desde las 7:00 a 6:00 p.m., que sigue igual, con las molestias que eso sigue generando.

Recurrimos a Ecología por este medio para que haga la revisión del volumen y a Vialidad para su verificación de emisión de gases.

No es por demás sugerir que se les obligue a cambiar y distanciar las unidades y cancelar los altavoces para volver al sistema donde se pedía por teléfono el servicio de este carburante, por lo que pedimos que más personas coincidan con esta queja.

 F. Javier Jiménez R.


La caída de la bandera

Como si fuera una fiel metáfora de lo que ocurre actualmente en México, en pleno desfile de la  celebración de  Independencia que se cae la bandera nacional en el Zócalo, es la protesta de la historia, de los espíritus de nuestros ancestros, que reclaman la entrega de nuestras riquezas y recursos  al capital extranjero.

Es como si la caída de la bandera nos quisiera decir, ¿cuál independencia? ni los grandes consorcios, ni  los bancos, ni el petróleo, ni si quiera la cerveza Corona o el tequila que tanto presumen pertenece ya a los mexicanos, las modas, las películas, las canciones y hasta las políticas a implementar vienen de vecino país del norte, antes se conquistaba un país para apropiarse de sus riquezas , hoy ya no necesitan ejércitos, vienen sus corporaciones, las cadenas no se ven, pero el saqueo es el mismo, la libertad e independencia son una ilusión, la caída de nuestra bandera, una cruel analogía de la realidad, un reclamo de la historia.

Fabián Torres Hernández

Combatir la corrupción

Imaginemos que en lugar de  la pregunta que le hizo el  periodista León Krauze  al presidente  ¿por qué hay tanta corrupción en México? hubiese preguntado ¿por qué hay tantos homicidios y robos en México? No creo que  Peña Nieto hubiese dado la misma respuesta: “Creo que es un problema cultural de mexicano”.

Seguramente su contestación estaría en el tenor de: “Hemos creado la gendarmería, preparado policías, mandamos un comisionado especial a Michoacán, hemos abatido los índices de homicidio etc.”, pues eso exactamente lo que tiene que hacer con la corrupción, tomar medidas drásticas y puntuales, atacarla frontalmente, para que un día pueda decirnos “hemos bajado drásticamente los índices de corrupción”, el que en todos lados se cuezan habas no quiere decir que sea cultural, ni que deba tolerarse, no hay que confundir la gimnasia con la magnesia.

Roberto Domínguez Hernández


Mail: acentos.gdl@milenio.com

Fax: 3668-3105

Tel: 3668-3100 ext.33121

Carta: Calzada del Águila 81-Z, Colonia Moderna CP 44190, Guadalajara, Jal.

Aquí las fotos: Envíe sus imágenes a internet.gdl@milenio.com