Los correos del público

Los correos del público

De corazón a corazoncito

Cada año la Organización de Naciones Unidas celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Después de 14 años de hacer conciencia planetaria de esta situación que se vive en todos los países del mundo desde tiempos inmemoriales, fue muy gratificante recibir el testimonio de un varón que se atrevió a reconocer la violencia habitual contra el género femenino: “Me he demorado pero, de lo que hoy quiero hablar es de la suave y fuerte constitución de las mujeres de México, cada día más libres, más comprometidas y más sabias. Si los hombres de México tuviéramos el ansia que tienen ellas para encontrar su lugar en el universo, tanto mejor estaría nuestro país. Pero no ha sido así. Frente a esta tersa y tenaz insurgencia solemos reaccionar con terror y con violencia.

“Los hombres enviamos incesantemente un mensaje atroz: Te ofendo, te torturo, te hago menos, te uso, te violo, te mato porque tú te lo buscaste, ¿quién te manda pensar, querer ser libre, querer ser dueña de tu cuerpo y de tu alma si es que la tienes, querer gozar sin permiso y sin pagar costos horrendos, quién te manda triunfar, progresar, producir bienes, iluminar al mundo? Por eso y por lo que ni siquiera mereces que te diga recibirás tu castigo; solo a ti se te ocurre poner en evidencia tu talento, tu belleza, los misterios que te habitan, el mar que en ti se cumple, el lúcido cielo que en tus ojos se atisba, la razón de amor que tú eres y hacer todo eso sin pedirme permiso.

“¿Saben qué, mujeres? En mi calidad de lector atento de la constitución femenina, estoy autorizado a decirles lo que ustedes ya saben: en la verdad y en el saber son libres, ya no es hora de que nadie se proclame dueño de ustedes o gobernador de su intimidad. No se arredren, su constitución les permite y casi les ordena seguir adelante. Si lo piensan bien, no necesitan proponerse llegar a ser reinas; ustedes nacen reinas y nosotros nos dedicamos a despojarlas de su título. Ya no lo permitan. Sigan caminando, les aseguro que en el camino se encontrarán con hombres lo suficientemente inteligentes, generosos, tiernos que les permitan cumplir su voluntad de compañía. Atentamente, Germán Dehesa” (Descanse en paz) (Recopilado por el Cap. Edgardo  Morales Valdez. En honor a las mujeres)

La intensa campaña mundial contra el feminismo continúa y se exhibe en todas partes: en el quiosco de periódicos y revistas, en la televisión y el cine. En los principales programas televisivos las mujeres de alto cociente intelectual, casadas, solteras, profesionales, son humilladas, convertidas en arpías, o en personas desequilibradas que sufren colapsos nerviosos. Las heroínas de un alto porcentaje de películas son mujeres malévolas, solteronas llorosas condenadas a no tener hijos, o a diablas desnudas ninfomaníacas que respiran fuego.

¿Pero de qué ‘igualdad’ hablan? El Consejo Mundial de Población subrayó la relación entre pobreza y opresión: el 75% de los pobres del mundo son mujeres: “Ni las Iglesias, ni los gobiernos dan respuesta válida a los problemas económicos y sociales que erosionan la vida de las mujeres, e incluso, contribuyen a oprimirlas”.

Los hombres no poseen todas las cartas para salvar al planeta. Ciertamente nuestro mundo necesita ser contemplado y sentido de otra manera. La paz, el desarrollo y la igualdad están íntimamente trabados y tienen rostro de mujer: suponen un cambio cualitativo en la relación entre los sexos. Los hombres necesitan a las mujeres tanto como las mujeres necesitan a los hombres. Y, a pesar de que por siglos los vínculos entre los sexos han sido usados para restringir a las mujeres, hoy se confirma que la sana interacción de hombres y mujeres en todos los campos es necesaria para lograr un cambio mutuamente beneficioso.

La humanidad no tiene a dónde ir sino adelante.

Blanca Esthela Treviño

 

Masacre

Mientras el mundo guardaba un silencio cómplice, un hombre alzó la voz por las víctimas ignoradas. Ronald S. Lauder, presidente de la Conferencia Mundial Judía, escribió recientemente un apasionado editorial en el New York Times, en el que se pregunta por qué el mundo calla mientras tantos cristianos son asesinados en Medio Oriente y África. Y en efecto, mientras en todas partes muchas personas se manifiestan indignadas por la cuestión palestino-israelí, nadie habla del sufrimiento de cristianos ortodoxos, católicos, coptos y protestantes a manos de radicales.

En Siria e Irak, el Estado Islámico persigue, asesina y obliga al exilio a miles de cristianos, por puro odio a sus creencias. En Nigeria y otras partes, el Boko Haram secuestra y asesina a cientos de cristianos. Y el mundo calla.

Ronald Lauder se cuestiona: “La ONU ha celebrado consultas y ha expresado su indignación sobre Israel por defenderse de esa organización terrorista (Hamás). Pocos periodistas han viajado a Irak  para dar testimonio de la ola de terror nazi que está arrasando el país. ¿Por qué la masacre de cristianos no parece activar la sensibilidad social de las hermosas celebridades y de las viejas estrellas de rock? Y así es, el silencio y la omisión de la comunidad internacional permite que esto siga así. Y continúa el señor Lauder: “Es obsceno, los están matando por sus creencias”. Y yo me pregunto, ¿cuántas personas más deben morir para que el mundo es dé cuenta de que ha muerto demasiada gente?

Agradezco la valentía del señor Ronald Lauder en su denuncia, y espero que más líderes internacionales sigan su ejemplo.

Juan Ignacio Núñez Ruiz-Velasco

 

Fe de erratas

En una entrevista realizada al Dr. Carlos Zúñiga publicada en la edición del sábado 30 de agosto se le citó por error como jefe del Servicio de Neurología del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”, cuando el especialista referido es médico adscrito a esta área; mientras que el jefe de dicho Servicio es el Dr. José Luis Ruiz Sandoval. Ofrecemos una disculpa a los involucrados.

Redacción

 

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