Los correos del público

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Sobre el Radar

Estimado Jaime Barrera, normalmente coincido con el contenido de sus columnas. Esta vez no coincidimos, no creo que la policía de Zapopan haya actuado correctamente en el caso de la fiesta de los jóvenes, aquí hubo errores y excesos de la policía que de ninguna manera pueden solaparse por más que una mayoría de adultos haya dictado su juicio sumario.

Todos fuimos jóvenes y asistimos a fiestas, tomamos bebidas, bailamos con la música de moda, incluso ya mayores hacemos fiestas en nuestra casa con amigos, eso es lo que hacían estos jóvenes y no es ningún delito, sin embargo, la policía y muchos opinadores ya los condenaron y los trataron como si fueran delincuentes. Me pregunto qué les parecería a estas personas que destrozaran su casa y se los llevaran a todos  presos porque algún invitado cometió una falta administrativa saliendo de su casa.

No veo argumentos válidos en  los cinco botones de muestra y le contesto:  1-  la policía hubiera podido intervenir de manera más inteligente, conminando a los jóvenes que ya no cabían en la fiesta a retirarse, tal como sucedió en dos fiestas anteriores, así no hubiera pasado a mayores; 2- no era una agresión generalizada, los jóvenes no opusieron resistencia, no era una situación para el protocolo de situaciones masivas; 3- solo era un grupito de cuatro o cinco  jóvenes los que aventaron botellas y bien podrían arrestarlos solo a ellos, no a 280 personas inocentes; 4.- el 99 por ciento de los asistentes a la fiesta ni agredieron policías, ni aventaron botellas, ni cometieron ninguna falta administrativa; 5- la mayoría no eran menores,  sino adultos jóvenes, pero independientemente de eso no tenían ninguna responsabilidad ya que no habían hecho nada malo, ni violado ley alguna.

A los adultos se nos olvida que fuimos jóvenes, los condenamos muy fácil sin darles siquiera el beneficio de la duda, ni escuchar sus razones, es verdad que el chavo que organizó la fiesta se equivocó, las redes como Facebook hacen que se confundan los conocidos con amigos, con la invitación virtual abrió las puertas  a 4000 personas en una casa donde solo caben 200. Algún adulto debió sacarlo de su error, empezando por sus permisivos padres, esto fue lo que propició la situación, pero esta fue mal juzgada y atacada por la policía de Zapopan.

Aquí hay más en juego que una fiesta que terminó mal, estamos decidiendo qué tipo de sociedad queremos, ¿qué queremos enseñarle a nuestros niños y jóvenes? Si permitimos que la autoridad  viole nuestros derechos y cometa abusos, creamos una sociedad de sumisos y rebeldes que perpetua el sistema autoritario y corrupto; por otra parte, cuando les enseñamos que tanto los jóvenes como la autoridad están obligados a respetar las leyes creamos demócratas que respetan y exigen que las autoridades también respeten la ley. 

José de Jesús Ornelas

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Sobre “megafiesta”

Hoy se publica en Facebook y en varios diarios un comunicado por parte del organizador de la “fiesta”, Alejandro Chassin Godoy, en la que justifica que no tuvo control de su celebración desde que publicó la invitación en las redes sociales y que los desmanes los cometió la policía de Zapopan. ¿Cómo pudo saber esto, si había cientos de “invitados” en una casa que, por muy grande que sea, no tiene cupo para tal número y no puedes tener control sobre cada uno de estos?

Si se pone uno a revisar su perfil de Facebook y otro de una agencia en la que dice trabajar llamada “Twinkly agency” muchas de sus fotos son de fiestas multitudinarias en las que hay reparto de shots y tragos a pico de botella a los asistentes, así como strippers tanto masculinos como femeninos. Además promociona la venta de boletaje para esas fiestas a través de “publirrelacionistas”, los cuales llevan una comisión por cada determinado número de boletos vendidos.

Entonces, ¿cómo puede proclamar inocencia en un evento “que se le salió de control”? ¿No sería que siguió la misma tendencia de otros eventos que presume en sus redes sociales y que al final cuando la policía, a petición de varios vecinos, trató de meter en orden a los jóvenes, fue fácil ponerlos como los villanos de la película y así el “niño bien” quedar como blanca palomita?

Si bien es cierto que no tenemos la mejor policía del mundo, también es cierto que no todos los ciudadanos nos sabemos comportar en determinadas circunstancias.

Que se deslinden responsabilidades y se le dé el justo castigo a quien lo merezca.

Fabián Navarro Torres

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Sin kínder

Finalmente este 18 de agosto el Jardín de niños Ignacio López  Rayón, que por más de veinte años operó al cobijo de la parroquia de San Antonio de Padua, en la colonia Moderna, no abrió sus puertas. El Sr. Cura de esa comunidad canceló el comodato del local que por años permitió al Jardín de niños iniciar en los valores cristianos y primeros aprendizajes a los alumnos.

Bajo la obstinada voluntad del párroco a la exigencia la devolución del inmueble, la dirección tuvo que adelantar el cierre del ciclo escolar, los niños sus vacaciones y los maestros su desempleo… Ah, pero daba la opción de pagar una renta mensual de treinta mil pesos mensuales, una cantidad exagerada, para una parroquia sin fines de lucro y que volvería oneroso el pago de las colegiaturas  y prácticamente rebasaría la nómina de los maestros.

Coincidentemente por esas fechas, el 26 de junio, el Papa Francisco, en la meditación matutina en la capilla de Santa Martha, reflexionaba  “La gente necesita el buen pastor que sabe comprender y llegar al corazón, así como Jesús… Sin hacerse influenciar de cuantos sin la fe , negocian todo con los poderes políticos o económicos . Me pregunto  si estos son los pastores que forma el seminario... Si este párroco acudió este 4 de agosto a la celebración de patrono de los párrocos el Santo Cura de Ars, cuyo ejemplo de vida y santidad se contrapone con las exigencias  mostradas.

  ¿Qué destino tendrán los niños desalojados? ¿Qué destino tendrán los maestros  desocupados? Al pastor no le interesa… y menos aún lo que dijo una niñita, todavía  sin clases. “Es que en mi kínder ya cerraron”.

Jesús H. Torres Ramírez