Los correos del público

Los correos del público

De robos a robos

Desde tiempos inmemoriales la costumbre de amputar la mano al ladrón aún perdura en algunos lugares del mundo. El robo ha existido siempre. Sin embargo, ni esa práctica despiadada ha logrado erradicar el hábito de extender la mano para robar. El robo traía en jaque a los gobernantes de las primeras civilizaciones. La historia registra el asalto de los ladrones a los sepulcros cuajados de oro y joyas de los grandes emperadores egipcios. Gigantescas pirámides fueron construidas para proteger las tumbas de los reyes. Pero hasta las pirámides mejor concebidas fueron desvalijadas. Los egipcios dejaron de construirlas hacia el año 1500 A.C. y decidieron abrir galerías en el interior de los acantilados del Valle de los Reyes, en Tebas –hoy templo de Luxor– cuyos accesos fueron ocultados. Pero siempre ha sido tal el ingenio y la tenacidad de los ladrones que penetraban incluso en tumbas rodeadas de laberínticos pasillos que no conducían a ninguna parte, y cámaras que  dejaban ex profeso sin terminar para hacer creer que se había abandonado la obra. Los ladrones, desde siempre, han sido muy sagaces. De alguna manera llegaban hasta el tesoro. Algunos opinan que llevaban los planos exactos bajo el brazo. Los guardianes de las tumbas reales comprendieron al fin que no existía protección posible contra los ladrones: sospechaban que los robos estaban organizados precisamente por personas cercanas a la corte. Entonces los sacerdotes egipcios, en absoluto secreto, trasladaron los sarcófagos de los faraones fuera del Valle de los Reyes y los depositaron en una profunda cueva que después sellaron. Treinta siglos tardaron los ladrones en encontrar el fabuloso tesoro. En 1880 comenzaron a aparecer diversas reliquias en los mercados egipcios de antigüedades. La investigación condujo a la tumba profanada: hilera tras hilera, más de 30 momias de los más grandes soberanos egipcios junto a una profusión de baúles y armarios cuajados de joyas de un valor incalculable. Los ladrones habían estado saqueando por nueve años el recinto sagrado. La historia no registra si a los saqueadores les fueron cercenadas una o ambas manos. En el mundo occidental se ha perdido la práctica de la amputación para castigar el hurto. Si se hubiera conservado, sería difícil estimar el número de personas que anduvieran por ahí sin manos. Los ladronzuelos modernos no roban momias, roban vivos. El secuestro es uno de los grandes crímenes de la modernidad.

El robo de joyas no interesa tanto a los que viven de lo ajeno como el nuevo negocio de robar substancias radiactivas para la fabricación clandestina de bombas nucleares. En el mercado negro europeo en 1994 aparecieron relucientes esferas de plutonio y pequeños ladrillos de uranio enriquecido: los primero indicios de que los ladrones habían llegado a las instalaciones nucleares del Kremlin, uno de los lugares más fuertemente custodiados del mundo. El botín era transportado en pequeñas maletas con cubierta de plomo vía aérea Moscú–Munich. No fue interceptado por la aduana alemana. ¿Quiénes roban? Roban tanto los oficiales de alto rango como los empobrecidos trabajadores de las plantas nucleares, fábricas, centros de investigación, laboratorios y submarinos abandonados.

¿Quiénes compran? Los gobiernos en vías de desarrollo que desean fabricar bombas nucleares para defenderse de sus enemigos. ¿Quién distribuye? El diario ruso Isvestia informó que han existido hasta 5,500 bandas criminales en Rusia que trafican con substancias nucleares. ¿Qué sucedería si fueran compradas por terroristas? Imposible predecir las consecuencias. ¿Cómo solucionar problema tan complejo? Nadie lo sabe. Los líderes mundiales y los medios masivos de comunicación han olvidado desarrollar en los ciudadanos del mundo el respeto a la vida y el respeto a lo ajeno.  “No robarás” es una ley empolvada. El robo se sigue practicando tanto en los países del Primer Mundo como en los países en desarrollo. En uno se violan las cámaras que almacenan valiosas sustancias radiactivas para destruir el mundo, en el otro se profanan las tumbas para robar los zapatos a los muertos.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

Que alguien me explique

Según el reporte mensual de la CONSAR, las operadoras de pensiones alcanzaron en julio la cifra récord de 2 billones 285 mil 301 millones, esta cantidad es el total del ahorro para pensiones de 50 millones de mexicanos; ahora comparemos los pasivos laborales de PEMEX que también son 2 billones de pesos, pero solo para 140 mil trabajadores. Esto es totalmente increíble y terriblemente injusto, lo que 50 millones de trabajadores han ahorrado durante años pagados con el sudor de su frente, es lo mismo que el rescate de pasivos para 140 mil trabajadores de PEMEX, la verdad no se entiende cómo la pensión promedio de cada trabajador de PEMEX va a costar 1 millón de dólares si supuestamente ganan un promedio de 20 mil pesos, ahora sí que como dijo el personaje de Eugenio Derbez: “¡Qué alguien me explique!”

Roberto Domínguez Hernández

 

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