Los correos del público

Los correos del público

¿Cuántos niños y cuántas niñas?

La crisis económica podría obligar a más niños, en especial a más niñas, a entrar en el mundo laboral, advirtió la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Dentro de la celebración del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, la OIT expresó: “Demos una oportunidad a las niñas: luchar contra el trabajo infantil es clave para el futuro”. Declara que por el mayor número de familias en pobreza, las niñas –aproximadamente cien millones de niñas trabajan en lugar de ir a la escuela– podrían ser las principales perdedoras a medida que la crisis empeora.

“Las familias que se empobrecen suelen optar por enviar a los chicos a la escuela y no a las niñas porque están relegadas a una posición de inferioridad”. Las niñas trabajan principalmente en sectores poco visibles, más arriesgados, como las tareas domésticas. Una de las peores formas de trabajo infantil requiere que las niñas sean deliberadamente disimuladas ante el mundo exterior, sobre todo las víctimas de la prostitución infantil. Añade la OIT que 1.8 millones de niños son víctimas de explotación sexual comercial o de la pornografía: las niñas son las principales víctimas, subraya la organización.

Advierte la OIT que todos los gobiernos del mundo deben aplicar urgentemente políticas de acceso a la educación centradas en la mujer, ya que se ha demostrado que la educación de las niñas es una de las maneras más eficaces de luchar contra la pobreza. “Si educas a una niña, educas a una familia”. El objetivo es demasiado ambicioso, teniendo en cuenta que en la actualidad las mujeres representan más de dos tercios de los 860 millones de analfabetos en el mundo. Los expertos han recalcado que educar a las niñas repercute en cambios de mayor magnitud en la calidad de la familia, la sociedad y los lugares de trabajo. La educación representa una vía hacia una vida mejor.

Sin embargo, numerosos obstáculos se interponen al acceso de las niñas a la escolarización.  Cuando las familias disponen de recursos limitados suelen tener que elegir entre escolarizar a sus hijos o hijas y los niños tienen preferencia de ser enviados a la escuela. En algunas comunidades pobres se espera que las niñas contribuyan a los ingresos del hogar. Las niñas asumen gran parte de las tareas domésticas no remuneradas. Cuando alguna de estas niñas va a la escuela, le queda poquísimo tiempo para estudiar. También ocurre que se las impulse a trabajar en el servicio doméstico desde pequeñas, o que incluso sean objeto de trata o de prostitución por el mismo padre.

Las relaciones de género disparejas favorecen un círculo vicioso de inversión de generación en generación, que comienza en las etapas más tempranas de su existencia y se prolonga a lo largo de todo su ciclo de vida. Por el contrario, la educación siembra la semilla de la igualdad de género.  La OIT propone tomar conciencia de la discriminación directa e indirecta hacia las niñas y las mujeres y adoptar las medidas específicas para que en los planes, políticas y programas nacionales se prevea el facilitar el acceso de las niñas a la educación.  Esto, a su vez, facilitará el acceso a un trabajo decente en el futuro.

¿Cuántos niños en el mundo son víctimas de la explotación infantil?  Nadie lo sabe exactamente.  Atendiendo a una reciente encuesta de la OIT, se calcula que unos 250 millones de niños estarían siendo utilizados como mano de obra.  Si se añaden los niños que tienen que trabajar en duras tareas familiares en un ambiente de extrema pobreza, la cifra se eleva a los 400 millones. Un estudio identificó 300 tipos de trabajos realizados por niños, desde la fabricación de ladrillos hasta el transporte y picado de piedras, la venta ambulante y la recolección de basura. Las niñas permanecen ocultas a las estadísticas: trabajos domésticos y en las redes de prostitución; esto elevaría aún más la cifra total. Los datos anteriores no contabilizan la ola de niños migrantes en la frontera norte de México. Unos buscan a sus padres, otros sólo desean sobrevivir. Miles.

Es imperdonable que se explote, asalte, viole, a los niños y que no se revuelva nuestra conciencia ni sintamos que se desafía nuestra dignidad para oponernos, frontalmente, a la cara más criminal de sistemas, estructuras y costumbres que son, en el fondo, infanticidas.

Blanca Esthela Treviño

 

El nuevo holocausto

La historia se repite: Las víctimas de ayer son los victimarios de hoy. Son tiempos del nuevo holocausto, el del pueblo palestino, hoy Israel toma el papel de Hitler, niños y mujeres indefensos son las víctimas, bien dicen que quien no aprende de la historia está condenado a repetirla.

La sicología ha demostrado que los niños que son víctimas de la violencia de sus padres, serán los padres golpeadores del mañana, lo mismo pasa con países enteros, Israel que fue víctima de Hitler, hoy hace lo mismo que le hicieron, no aprendieron nada, no tomaron conciencia, qué triste, qué vergonzoso, han perdido toda credibilidad, todo derecho a reclamar agravios pasados, se han manchado las manos  de sangre inocente, el “pueblo elegido” se ha convertido en el “pueblo aborrecido”.

Vicente Ureña Fuentes

 

Inversión o gasto

Según los últimos cálculos, en el Mundial de Brasil los turistas dejaron una derrama de 13,500 millones de dólares y equivalentes a .7 del PIB de Brasil, además la Copa Confederaciones de hace un año dejó aproximadamente 4,500 millones de dólares en derrama económica, que sumados dan 18,000 millones de dólares.

Según expertos, los gastos totales para organizar el Mundial fueron de 11,000 millones de dólares,  de los cuales se gastaron aproximadamente 4,500 millones en estadios de futbol, lo demás fueron en infraestructura urbana como puentes, carreteras, avenidas, transporte público, seguridad, hospitales, parques, y hasta renovación total de algunas favelas librándolas del crimen organizado y llevándoles servicios.

Poniendo el costo y beneficio en una balanza se puede apreciar que los beneficios superaron ampliamente a los gastos y eso no es todo, los turistas del Mundial volverán o recomendarán Brasil, dejando un beneficio extra a futuro imposible de cuantificar.

Mucha gente no suele ver más allá de sus narices, no saben diferenciar un gasto de una inversión,  hoy Brasil tiene mejores estadios, mejor transporte público, hospitales, mejor seguridad, calles y favelas renovadas, esto jamás se hubiera hecho sin la organización del Mundial. Un padre que paga una buena escuela a su hijo sabe perfectamente que su inversión retornará en beneficios futuros, lo mismo pasó con el Mundial de Brasil, ¿tan difícil será ver algo tan obvio?

Benito López Arteaga

 

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