Los correos del público

Los correos del público

Albergues

Al respecto de la casa de Mamá Rosa. Recordé que hace 25 años inició el proyecto Casa Hogar, protección a los hijos de los presos A.C. en el sector Libertad en Guadalajara, amistades y mi familia estuvimos apoyando. Parecían buenas intenciones para cuidar a los hijos de las personas que estaban en la cárcel. El proyecto fue creciendo al grado de recibir bastantes donaciones, incluso llegaban de Europa. Me comentó una psicóloga que entró a laborar, que le parecía extraño que los closet estuvieran repletos de ropa nueva y zapatos y los niños en pésimas condiciones, sin conocer las reglas del juego, la muy ingenua vistió a los niños con la ropa nueva y los zapatos, cuando llegó la monja encargada le puso una buena regañada. “Madre, pero la ropa se está echando a perder ahí guardada”. La respuesta la dejó muda: “¿Y cómo crees que voy a lograr que me den tantas donaciones? Tienen que ver que los niños están muy pobres”. El proyecto creció, se tuvo que nombrar un patronato de empresarios, la encargada dicen que no era monja, pero se ostentaba como tal, Alma Rosa, y le dieron varios reconocimientos.

Me comentó un empresario del patronato que no podían con ella, No entregaba cuentas y hacía lo que se le daba la gana, fueron con el gobernador Emilio González y le presentaron su renuncia. Resulta que la blanca paloma Alma Rosa, mandaba el dinero a la guerrilla, no recuerdo si a Nicaragua o a El Salvador. El gobernador tomó cartas en el asunto, la destituyó, todo en silencio.  Tal parece que los niños son un buen negocio. Lo que no se entiende es la acción gubernamental con la Mamá Rosa, los intelectuales defendiéndola y el gobierno haciendo despliegue de salvadores, ¿por qué no habían actuado antes, donde estaban los inspectores?, parece otro distractor para tapar la anarquía que reina en Michoacán.

Rosa Chávez Cárdenas

 

No circula

Algunas veces las leyes no son igualitarias porque se hacen para compensar un desequilibrio, por ejemplo las leyes especiales para grupos minoritarios o subyugados durante mucho tiempo tal como las mujeres, los negros o los homosexuales, pero tratándose de leyes de tránsito o contaminación no tiene razón de ser una ley discriminatoria más grave porque la ley atenta contra los más pobres.

Me refiero a la ley que prohíbe circular autos los sábados en el DF simplemente por el hecho de ser viejos, aunque cumplan con la verificación vehicular; aquí no se cumple el espíritu de las leyes, la ley es para evitar contaminación y si un auto cumple con no emitir contaminación pues nada puede impedirle circular, esto es totalmente injusto, racista y violatorio de la Constitución, esta más parece una ley impuesta por los vendedores de autos. No me di cuenta cuándo fue que el PRD se volvió de derecha, lo hemos visto aprobar el outsourcing, disminuir derechos laborales, aprobar aumento de impuestos y leyes que afectan a los más pobres.

Gabriel Jiménez Hernández

 

El día que me avergoncé de ser judío

Hoy nos hemos unido a los fuegos de la Inquisición. Quemamos personas vivas de una fe diferente a la nuestra y dijimos que es nuestro Dios que lo requiere. Hoy nos unimos a las hordas de los cosacos, con odio asesino y salvaje, sin ver al otro, sólo viendo que somos diferentes. Hoy nos unimos a los asesinos nazis, matando a un niño brutalmente por su raza y etnicidad. Hoy dejamos de ser el Pueblo Elegido, porque para esto no fuimos elegidos. Tal vez necesitemos otros dos mil años de exilio para recordar quiénes deberíamos ser. Hoy perdimos cualquier superioridad moral que queríamos creer que teníamos. Somos exactamente como ellos. También somos asesinos. Todos nosotros. Los que lo prendieron en llamas, los que gritaron “muerte a los árabes”, los que declararon que la Torá nos pide matar y asesinar y vengarnos. Aquellos que vieron todo esto y no hicieron nada, aquellos que mañana aún no harán nada. Especialmente aquellos que tratan de encontrar paz para sus consciencias en las comparaciones: “ah, pero nosotros no celebramos asesinatos”, “nosotros no enseñamos a odiar en nuestras escuelas”, “nosotros no consideramos a los terroristas, héroes”. Pero no es sobre ellos,¡es sobre nosotros! Es sobre perdernos a nosotros mismos, sobre nuestro fracaso como nación. Evidentemente hemos fallado.

En el futuro, cuando estudien las leyendas sobre la destrucción de nuestra sociedad, de nuestro Estado, ellos leerán: “Por el asesinato, la quema, el salvaje homicidio de Muhammad Abu Jdeir, nuestro Templo fue destruido, nuestra Tierra fue desolada y fuimos exiliados entre las Naciones”. Nunca la paz se vio más lejana. Nunca estuve tan avergonzado de ser israelí. Nunca estuve tan avergonzado de ser judío. Coincido  con esta emotiva  reflexión del rabino Mijael Even David escrita en el diariojudio.com.

Jonathan González Espinoza

 

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