Los correos del público

Los correos del público

Conocí a “Mamá Rosa”

Conocí a Mamá Rosa, no porque fuera interno de la casa hogar que fundó y dirigió desde 1947, sino porque su hermana Catalina fue directora por unos años del colegio en el que cursé la primaria y la secundaria: La escuela Primero de Mayo, que entonces era y creo que sigue siendo del sacerdote Alfonso Sahagún de la Parra, tío de Marta Sahagún. A la casa hogar, bautizada como La Gran Familia, le otorgaba becas el colegio, por gestiones de Rosa Verduzco obviamente, además que las familias Verduzco y Sahagún tenían relaciones muy estrechas.

Conocí a becarios, señalaré dos de los que no recuerdo su nombre y de uno sólo retengo en la memoria su alias: La Calaca. Evoco estos dos casos porque en una ocasión me lié a golpes con un compañero de la clase de solfeo, debido a que humillaba e insultaba a un “hijo” de Mamá Rosa, por lo cual fui castigado. La Calaca cursó la educación básica como becario y continuó la carrera de Leyes en la Nicolaíta, la cual abandonó para vivir con una prostituta a la que había sacado del lupanar en el que trabajaba, y él se empleó como repartidor de agua embotellada. Y en virtud de que su actitud era acremente censurada por las buenas conciencias zamoranas, en una ocasión me pidió mi opinión, así que simplemente le dije que si él realmente quería a esa mujer y ella le correspondía, podría tener a la mujer más fiel del planeta o la causante de su ruina. Y que en todo caso, mandara a la chingada a los santurrones que reprobaban su decisión.

Rosa era llamada marimacho tanto porque su lenguaje era áspero y obsceno como porque era obvia su preferencia sexual. Desde hace 50 años escuché comentarios de lo que ahora sospechosamente el gobierno descubre en las instalaciones de la casa hogar, pero nunca recibí pruebas. Sin embargo, en Zamora no se ven niños limpiando vidrios ni pidiendo limosna en las calles, gracias al trabajo de Mamá Rosa. Con el cierre del albergue creo que esto será cosa del pasado. Los niños que en la calle pedían ayuda o hacían alguna actividad para obtener una moneda, duraban minutos en ello, porque eran reportados al albergue y de inmediato se les conducía al mismo, y se les leía la cartilla: puedes quedarte aquí y tendrás comida, techo, vestido y educación, pero tendrás que trabajar, o de lo contrario vete de la ciudad.

Cada año, Rosa organizaba el kilómetro de plata, que consistía en ir colocando una moneda tras otra hasta completar los mil metros, con donaciones de comercios, empresas, gobierno y ciudadanos.

El caso Mamá Rosa es un buen distractor mediático en momentos en que se cocina la gran traición a la patria, y creo que eso es lo que está detrás de la súbita acción gubernamental. El Mundial ya pasó, en mi opinión sin pena ni gloria, así que hay que sacrificar al que sea para levantar polvo e impedir que el pueblo voltee hacia el lóbrego, violento y crítico horizonte que entretejen los poderosos con las llamadas reformas estructurales.

Gustavo Monterrubio Alfaro

 

Los niños y las niñas de la Gran Familia

¿Por qué existen instituciones como la Gran Familia? Porque existen condiciones sociales que las hacen necesarias; existen porque existen niños, niñas y adolescentes que las instituciones estatales no alcanzan a cobijar.

En el vecino estado de Michoacán, en la ciudad de Zamora, una obra construida a marro y cincel ha sido la de la Gran Familia; su fundadora: Mamá Rosa. El pasado martes 15 de este mes un contingente de policías federales, con el apoyo del Ejército mexicano sitiaron su casa y cumplieron una orden de aprehensión y cateo de la casa de Rosa, que también es la casa de cientos de niños, niñas y adolescentes. Rosa, Rosita para algunos, Ma Rosa para otros, es una mujer de más de 80 años y está aquejada por algunas enfermedades. Rosa es, en Zamora y la región, una mujer pública, todo mundo sabe dónde está, qué hace, dónde come, a dónde sale de paseo, etc. ¿Era necesaria esa fuerza pública para aprehenderla? ¿Es de tanta peligrosidad? ¿Qué mensaje quiere transmitir el estado mexicano con esa acción al resto de instituciones que atienden a estas niñas y niños? ¿Qué va a pasar con los 300, 450 o 500 niños, niñas y adolescentes que ahí viven y estudian? ¿Quiénes y cómo los van a atender? ¿Están preparados para atender a esas niñas y niños que son producto del abandono, de la pobreza, del olvido? ¿Qué derechos está restituyendo el estado mexicano con esa acción? ¿Por qué ahora es detenida de esa manera, con ese exceso de fuerza, con falta de respeto para una mujer de esa edad y condiciones?

¿Quién atenderá a la población que ella atendía en la región? Además, niños y niñas de Jalisco, Colima, Estado de México y otros lugares fueron enviados ahí a la Gran Familia, por personas e instituciones que no tienen condiciones para atenderlos en sus lugares de origen; esos niños ¿serán regresados a su lugar de origen? ¿A quién se les entregarán? ¿Ya tiene el estado mexicano una estrategia de atención preparada para abordar a estos niños y niñas?

Recordemos que Mamá Rosa no “produce” a estos niños y niñas, ellos son llevados ahí por sus padres, inclusive instituciones estatales le llevan (por no decir, depositan) a los “peores” casos de niños y niñas que ni los padres ni las instituciones pueden con ellos. La Gran Familia es un producto social que atiende y resuelve necesidades, ha sido prohijada por el contexto y las condiciones sociales que privan en la región zamorana y más allá. Rosa ha atendido a la infancia pobre, miserable y abandonada que le han llevado a las puertas de su casa; ¿por qué el estado mexicano no le provee de lo necesario para que cumpla su labor de la mejor manera posible? ¿Por qué no le provee de pedagogos, psicólogas, trabajadoras sociales, sociólogos, etc., para atender las necesidades y derechos de la población que venía atendiendo? ¿Por qué no la provee de alimento, cocineras, nutriólogas, médicos, enfermeras, profesoras, etc., para cumplir el derecho a la alimentación, salud, educación, etc., de su población? ¿Quién supervisaba el funcionamiento de la Gran Familia y qué apoyos se entregaban? ¿Es este el primer paso de una política pública hacia las instituciones que asisten a población pobre y abandonada? ¿Por qué el titular de la procuraduría y otros altos funcionarios la presentan como si fuese un delincuente del crimen organizado? Muchas preguntas y dudas originan esa acción.

Rosa tiene un lugar en la historia de atención a la infancia en nuestro país; su obra con la infancia está ahí para ser analizada, reconstruida y valorada en su justa dimensión. Por eso algunos nos quedamos asombrados por la noticia, tan falta de información y amarillista. La manera en que se ha actuado con Mamá Rosa parece desmedida, denigrante; hay formas de ejecutar la ley, esta no parece ser la adecuada para una mujer de más de ochenta años, luchona, entregada a su causa que debería ser la causa del estado mexicano: la infancia.

Ricardo Fletes Corona

 

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