Los correos del público

Los correos del público

Agradecimiento

Por medio de este conducto, agradezco al maestro y licenciado Guillermo Ayón Martínez, presidente del consejo administrativo del Instituto de Pensiones del Estado, y al Dr. José de Jesús Menchaca, jefe de Servicios Médicos Generales, ya que estoy pensionado orgullosamente de esta institución del gobierno del estado. Pertenezco a la sección 47 del SNTE, acudí con mi representante sindical, maestro Miguel Ángel Rodríguez, a solicitarle una ayuda de asesoría jurídica o plantearle mi situación médica renal, y como es de sus características conocidas, a los pensionados y jubilados, me negó rotundamente a través de sus secretarios técnicos, ni siquiera darme la cara.

Pero mis compañeros pertenecientes a la sección 47 del comité ejecutivo, me proporcionaron asesoría encabezando el maestro Arturo Velarde y otras compañeras maestras. Le agradezco nuevamente, profundamente, ya que el maestro Ayón fue sindicalista y tiene urbanidad, educación y atención a los pensionados  y jubilados de ese instituto.

Se le presenta al maestro Ayón mi problema médico renal, y es que mi ex doctora familiar, María del Pilar Reynoso Robes, me desatendió mi riñón derecho, ya que anteriormente en 2011 me mandó con el conocido y capacitado doctor urólogo Ismael Arana Limón, operándome de una piedra del riñón derecho con bastante cuidado y éxito. El día 21 de julio de 2012 me dio de alta, dejando mis vías urinarias sanas.

El doctor Arana Limón le mandó un escrito sugiriéndole cuidarme con una tomografía a los seis meses posteriores y jamás lo hizo, ya que las consultas que nos otorgan son cada dos meses. Pasó el tiempo, su servidor insistentemente le recordaba lo de su doctor urólogo sobre lo del riñón derecho y argumentaba que era cuestión de la próstata, que la tenía inflamada, ya que así lo marcaban las radiologías que realizó el mismo urólogo.

Únicamente me recetaba medicina, Secotex o Tumsolina, y me mandaba a hacer antigénico prostático, ya que decía que no tenía síntomas de cáncer y seguido tenía cólicos renales.

El instituto nos proporciona en casos de emergencia acudir a sanatorios particulares, empecé a ir a éstos el 13 de julio del año pasado, fui a varios en 2013, solucionándome de momento el problema de dolor que sufría. Le entregaba las recetas médicas en mis citas cada dos meses y hasta noviembre o diciembre me mandó con el urólogo que me operó la litasis renal, y ya no estaba en servicio del instituto.

Entre enero y febrero, el nuevo urólogo me realizó estudios radiológicos, y resultó con la próstata severamente crecida, según argumentó que pesaba 100 gramos y que tenía que operarme.

Me operó en el sanatorio Guadalajara, que afortunadamente resultó benigna y no cancerosa, detectándome en las radiografías, por descuido de la doctora Pilar, otra piedra fuera del riñón derecho, en la uretra, y mi riñón trabaja el 20 por ciento de su capacidad, el riñón izquierdo el 80 por ciento, según los estudios realizados.

Me comentó el doctor que tenía que operarme con todo riñón y piedra porque ya estaba bastante dañado, aprovechándose de esa coyuntura el doctor José de Jesús.

El doctor Jesús Menchaca me mandó con el nefrólogo José de Jesús Nieves, de bastante capacidad médica y reconocida, ya que él es el que está al pendiente del instituto de pensiones que está en Pila Seca, en Tlaquepaque. Me checó, me hizo análisis y me mandó con el doctor Aranda Limón para que me operara. Me operó el martes 2 de julio pasado, con mucho cuidado y delicadeza.

La doctora Pilar trató de boicotear la cirugía sugiriendo al doctor Armando Cuevas Martínez, que solamente en su casa lo conocen, se quiso aprovechar de las influencias que tiene en el instituto y no pudo imponerse al doctor José de Jesús Menchaca, que está cumpliendo con su palabra con el doctor Ayón Martínez para rescatar el riñón que supuestamente no sirve.

Estoy muy satisfecho con las acciones del nefrólogo, ya que me evitó acudir a su clínica que dignamente representa, donde tiene dos enfermeras que les hace falta capacitación y atención a los que van a recibir hemodiálisis, son sumamente agresivas y burlescas, les hace falta tomar un curso de cómo tratar a personas de la tercera edad e inválidas. Se llaman Mónica Navaez Gracia y Victoria Gutiérrez Martín, gozan del dolor humano que sufren esos jubilados.

Ojalá este escrito llegue a Comunicación Social del gobierno del estado para que lo tome en cuenta el nuevo secretario de gobierno y el señor gobernador Aristóteles Sandoval.

Mauricio Gómez Padilla

 

Honor a quien honor merece

Qué orgullo y satisfacción, no nada más para don Gabriel Covarrubias Ibarra, sino para todos sus familiares y descendientes, los cuales han podido constatar durante estos 84 años que tiene don Gabriel, que ha sido un buen hombre, buen padre, cariñoso abuelito y como lo dice él, agradecido con Dios y la vida.

Bien lo dice, hay que rodearse de gente capaz, honrada y efectiva, y él ha logrado hacerlo, pues no nada más fue presidente municipal, fue tesorero general del estado de Jalisco, dejando una tesorería libre de deudas. Hombre inquieto y promotor de iniciativas comerciales, industriales e inmobiliarias, de cultivo, pues aunque difícil situación en el campo, él también incursionó en esos menesteres. Recuerdo el día que me llevó a su hijo Gabriel Covarrubias Reynoso, ahora contador, para que le diéramos trabajo en nuestra empresa, lo cual hicimos con mucho gusto y me dijo “póngalo a trabajar en todo y yo le pago su sueldo”, cosa que acepté y se le pagó de la empresa. Hoy Gabriel es un hombre que también con el ejemplo de su padre lleva una bonita trayectoria.

Vaya para don Gabriel y familia Covarrubias Reynoso, mi más sincera felicitación y que disfruten a su papá, abuelita y suegro, todo el tiempo que Dios lo deje vivir en el mundo, al cual ha aportado muchas cosas buenas.

Alejandro Hernández Durán

 

Apoyo

Hace unos días envié un correo al Rector y al Vicerrector Ejecutivo de la Universidad de Guadalajara (UdeG), solicitando su apoyo para uno de mis alumnos más necesitados, quien debido a graves problemas económicos y familiares, había tenido dificultades en sus trámites de ingreso al bachillerato.

Debo decir que me sorprendió gratamente la celeridad de su respuesta, sobre todo por la conciencia de que los tiempos y los procesos estaban en contra. Yo había hecho todo lo que estaba a mi alcance, pero hubiera sido insuficiente, de no contar con la colaboración de ambos.

Sé que éste es un caso excepcional, y que ha representado para la Universidad de Guadalajara la movilización del personal de la Coordinación de Control Escolar, la adecuación de procedimientos y algunos gastos imprevistos.

Uno no suele esperar mucho de quienes ocupan posiciones que revisten autoridad y poder, pero ellos nos demostraron que aún en esas esferas hay personas con vocación de servicio y, sobre todo, con sensibilidad y auténtico compromiso social.

Hoy mi alumno tiene otra mirada, ha recuperado el interés por seguir estudiando y, principalmente, la ilusión de aspirar a un futuro mejor, y eso no tiene precio.

Las autoridades de la UdeG hicieron su parte, yo la mía, ahora le toca a mi alumno continuar su camino hacia adelante y sin titubear. Confío en Dios que no nos defraudará y, sobre todo, que no se defraudará a sí mismo.

No tengo manera de retribuir lo que hicieron por mi niño, salvo agradecerles infinitamente, desde el fondo de mi corazón.

Mtra. Liliana Dolores Zamora Torres

 

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