Los correos del público

Los correos del público

Preguntas al rector general de la UdeG

El Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU), preocupado por la cada vez más deteriorada vida académica de nuestra alma máter, pregunta al rector general de nuestra universidad respecto al financiamiento del equipo de futbol recién ascendido a primera división.

Esto en un contexto, donde el futbol se ha convertido en un lucrativo negocio, cada vez más ajeno a su carácter de deporte popular, independientemente de la gran influencia de los medios masivos de comunicación en cuanto a “moldear” los sentimientos patrioteros; haciendo eco de dichos sentimientos nuestros directivos dicen que el equipo generaría “identidad” universitaria.

El equipo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) ya había estado en el máximo circuito del futbol; y fue vendido de manera poco transparente por decir lo menos, y de manera pragmática por así convenir a Raúl Padilla López y su grupo quiénes asumían el poder, después de los enfrentamientos con el grupo encabezado por Álvaro Ramírez y como condición de las autoridades federales para ello; y el cual se ha extendido ya casi un cuarto de siglo, donde han manejado de manera patrimonialista la universidad de todos los jaliscienses.

Una muestra más de ello es el hecho que el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (STAUDG) prestará dinero al equipo (120 millones de pesos); sin consultar a sus agremiados en lo absoluto y manejando los recursos como propios. De nuevo acudimos a la memoria. En ocasiones anteriores, dos, dicho sindicato, haciendo gala de una enorme riqueza y falta de transparencia, y paradójicamente con una gran mayoría de trabajadores académicos con sueldos miserables (nos referimos a las y los maestros por asignatura, el 80 por ciento de los 15 mil profesores universitarios), le prestó al Congreso local para que resolviera el manejo turbio de sus finanzas; así como a las propias autoridades universitarias (¿dónde se ha visto que los trabajadores presten a los patrones?), para pagar los aguinaldos.

Es considerando esta historia, que aquí hemos sintetizado, en aras de la brevedad, pero nos confrontamos ante una larga y ominosa historia, ¿de corrupción?, que las y los académicos del CRU hacemos pública las siguientes preguntas al rector general de nuestra universidad:

¿A qué costo, en términos universitarios y académicos, así como laborales y económicos, las autoridades universitarias podrán sostener, y por cuánto tiempo, un oneroso equipo, que, necesariamente, requerirá muchos más recursos que los que se necesitarían para hacer de la Universidad de Guadalajara una institución de vanguardia local y nacional?  

¿Hoy el dinero fluye del STAUDG, mañana no será de los recursos destinados  a la docencia, investigación e infraestructura de  nuestra Universidad, como garantizar que no sucederá?

¿Por qué nuestra universidad debe tener un equipo de futbol en primera división?

Como CRU, como académicos de nuestra universidad y como ciudadanos, respaldados en el derecho de petición regulado por el artículo 8 constitucional. ¡Exigimos una respuesta pública a nuestros cuestionamientos!

Colectivo de Reflexión Universitaria
Responsable: Jaime Arias Amaral

 

Sí te toca

A la pregunta: ¿Te gusta tratar con la gente? El 87% de los nuevos profesionistas respondió que no. Para ellos, una sonrisa sincera, estrechar la mano con cordialidad, y estar atento a satisfacer las necesidades del cliente era una tarea más abrumadora que efectuar un complicado proyecto de ventas por Internet.

Los catedráticos destacan la dificultad que experimentan los egresados de las profesiones que requieren trato directo con el público: no conocen el término “servicio”. Más bien sí lo conocen pero no saben cómo practicarlo. Lo relacionan con servicio doméstico, o servicio de intendencia, pero no con la actitud clave para el éxito profesional.

Mientras la tecnología avanza a pasos agigantados, el humanismo se rezaga. Grandes proyectos fracasan porque las personas carecen de sentido de ayuda, de cooperación. Dadas las circunstancias de la vida moderna es relativamente poco lo que se puede lograr individualmente. El trabajo de uno depende del trabajo de otros: es imperiosa la necesidad de desarrollar la capacidad de trabajar en equipo.

¿Qué hacer para sacar a los chicos de ese ensimismamiento que los conduce a estados extremos de soledad, melancolía y fracaso? El egoísmo produce semillas de muerte: oprime, incuba agresividad y dominación. Siendo el servicio mutuo la base de toda relación satisfactoria entre humanos, sólo cuando el joven logra salir de su prisión interna y se vuelca en atención a los demás empieza a escalar la cumbre de la satisfacción y el éxito profesional.

Hoy más que nunca existe la urgente necesidad de instituciones que desarrollen a los jóvenes en lo técnico como en lo humano,  porque ¿de qué le sirve a un joven aprobar todos los exámenes si después fracasa en el ejercicio de su profesión? Cuando la persona no desarrolla su calidad humana se vuelve mezquina e intransigente y, aunque posea un intelecto superdotado, no podrá trabajar en una tarea de conjunto.

Las computadoras cumplen con la función de guardar, procesar y transmitir un vasto depósito de información. Al maestro no debe interesar instruir sólo sobre cómo buscar datos en la computadora, o lo que deban memorizar sus alumnos para pasar exámenes,  sino a entrenarlos a desarrollar actitudes que les permitan triunfar en la vida.

Las universidades tienen como misión concientizar a los alumnos de la realidad social del país, especialmente en las comunidades más desprotegidas. Las actividades extracurriculares de los alumnos deberán estar orientadas al servicio de la sociedad con conciencia humanitaria y actitud creativa, aplicando el conocimiento al mejoramiento de su entorno.

¿Cómo lograr que los jóvenes acepten que la capacidad de servicio la llevan tatuada en su código genético? Ghandi decía que el servicio sin humildad es egoísmo. Einstein aseguró que hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la fuerza de voluntad.  Montenegro señaló: “Se es noble quien ayuda y es solidario. Se es responsable quien promete y cumple. Se es digno quien respeta y valora. Se es honesto quien no se miente a sí mismo”.  Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón de quien escucha. Sin embargo, los grandes espíritus con frecuencia han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mezquinas.

Rabindranath Tagore, poeta y educador hindú, decía que la poesía es el eco de la melodía del universo en el corazón de los humanos. Dedicó la segunda mitad de su vida a la educación para mejorar las condiciones de vida de los jóvenes de Calcuta: “Dormía…, dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Desperté y vi que la vida no era más que servir… y el servir era alegría”.

Blanca Esthela Treviño de Jáuregui

 

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