Los correos del público

Los correos del público

¡Democracia ya en la UdeG!

Uno de los pilares corporativos que sostiene al grupo de poder enquistado en la Universidad es el Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara (STAUDG). En este mes de mayo se renovarán los comités delegacionales del sindicato en toda la Universidad y el proceso electoral para elegir desde siempre son una simulación de democracia.

El Colectivo de Reflexión Universitaria (CRU) sostiene que nuestra universidad no puede ni debe seguir impulsando estos procesos electorales que están amañados desde su origen. Para nadie en el ámbito universitario es un secreto que las reglas no escritas para llegar a ser, primero candidatos y luego delegado sindical, suplantan a las reglas formales estatutarias; son “una verdadera institución” dentro de la universidad. Los académicos que quieren ser candidatos tienen que ir primero a pedir permiso a una alta autoridad dentro del centro universitario, ya sea el rector, el secretario administrativo o el académico o el director de la división. Siempre se presenta un juego perverso entre estos directivos para ver quién “controla” o a quién les “responde” el delegado. Todo el proceso electoral siempre está cuidadosamente controlado. Siempre hay “operadores políticos” que se dedican a llamar por teléfono (invitar a votar, dicen ellos) y presionar a los profesores  a acudir a las urnas para votar.

En este contexto, las candidaturas independientes, o que no hayan seguido ese guión son casi imposibles. La “nomenklatura” se defiende y argumenta que son “candidaturas de unidad” para evitar estériles confrontaciones. Por supuesto que el delegado sindical, si aceptó esas reglas del juego, no le debe su cargo a la comunidad que “votó por él”, sino en realidad al padrino político que lo apoyó y lo llevó al cargo (el verdadero gran elector).

Una consecuencia de esta simulación de democracia es que la transparencia y la rendición de cuentas de los delegados ante sus “representados” son casi nulas o inexistentes. La universidad no puede continuar con este sistema político de aparente participación gremial académica al igual que el conjunto de los procesos electorales en todos los niveles y formas representativas, incluido el proceso de elección de los integrantes del Consejo General Universitario (CGU). Los sindicatos “blancos” o patronales existentes en la universidad no representan los intereses de sus agremiados sino los del grupo de poder. El personal académico debe decidir libre y democráticamente su forma de representación y organización gremial en defensa de todos sus legítimos derechos laborales y académicos

El CRU reivindica la lucha democrática por abrir todos aquellos espacios cerrados a la libre y transparente participación de la comunidad universitaria para tener una auténtica forma de gobierno en beneficio de la propia comunidad para impulsar las tareas sustantivas de nuestra institución educativa–científica y cultural. Es necesario demoler el pesado edificio de control corporativo–clientelar–autoritario, el cual se constituye como un verdadero obstáculo para la superación académica y realizar los cometidos loables para el desarrollo equitativo del pueblo jalisciense. Seguimos reivindicando la necesidad de un Congreso General Universitario democrático que de cauce a una Reforma Universitaria integral.

Jaime Arias Amaral

 

Taxistas prepotentes

Ahora resulta que los taxistas también le entran en el juego de dar un mal servicio y tratar mal a la persona que tenga la penosa necesidad de requerir de sus servicios, niegan el servicio como vil camionero, cobran las perlas de la vida, alteran el taxímetro para cobrar más y lo peor son groseros y altaneros con los usuarios, tal es el caso del sitio no. 115, ubicado en la esquina de Paseo de las Aves y Río Blanco, que su servicio es pésimo, y precisamente un pseudotaxista de ese sitio de la manera más grosera y a gritos me negó el servicio, le pregunte “¿por qué me niega el servicio?” y él me contestó gritándome en la cara que no se le daba la gana darme el servicio, y se dio el arrancón, para que no alcance a anotar el número del carro. Ese majadero trabaja en ese sitio, yo pido a las autoridades que revisen también a los taxistas y los sancione, o más bien les quiten el permiso a los malos elementos, negar el servicio y maltratar a quien lo requiere debe ser causal de despido inmediato. ¡Urge hacer una limpia de malos elementos! ¡Cero tolerancia con estos malnacidos! ¿Por qué tenemos que aguantar este tipo de atropellos por parte de los taxistas groseros, gritones y prepotentes? El sitio es el no. 115 ubicado en Paseo de las Aves y Río Blanco. Autoridades se las dejo de tarea, ¡pónganse a trabajar que para eso cobran!

Humberto Rafael Rivadeneyra Garza

 

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