Los correos del público

Los correos del público

¿Alguien sabe a dónde vamos?

Si queremos saber a dónde vamos, debemos saber de dónde venimos. Si Vasconcelos, concebía la educación como una participación viva, ¿qué puedo decirles si en mi pueblo existen más expendios de bebidas alcohólicas que centros educativos? 

La clase media en zonas rurales como la mía, había basado su crecimiento en el comercio y la agricultura. El día de hoy, los principales comercios y las mejores tierras están en manos extranjeras. El sueldo de los jornaleros agrícolas y de los dependientes de estas cadenas comerciales, no es mejor, son sueldos de subsistencia.

“Si estas palabras gastadas por tantos labios…” y si “Las ideas no se implantan con decretos”: Octavio Paz. Escuchamos los mismos lamentos desde hace 200 años.

¿Qué proyecto de vida podemos ofrecer a los jóvenes de comunidades rurales como la mía, si la demagogia, la corrupción, el nepotismo, es una enfermedad permanente en nuestros gobernantes desde siempre? ¿Dónde un título universitario no les garantiza absolutamente nada?

“Desarrollo”: ¿Quién es tan ilustre caballero mucho mencionado y aquí desconocido? Ni la apertura de tantos invernaderos ha sido suficiente. No hay industrias, el comercio está dominado por cadenas comerciales que solo dejen unos cuantos sueldos de subsistencia. Como la oferta laboral, no crece a la velocidad que se requiere y se produce el subempleo, al que ahora  pretenden normalizar. En lugar de fortalecer y desarrollar una fuerte clase media como en Europa. En las comunidades rurales de México se empeñan en destruirla. Delincuencia organizada y desorganizada, competencia desleal, ¿le sigo?, creo que no es necesario.

Ante estas circunstancias, es imposible acelerar el crecimiento “natural”  de la clase media rural mexicana. No tenemos una industria básica como Europa. Como decía Paz, “no fabricamos máquinas que fabriquen máquinas”. Si me apuran y para resumir, las comunidades rurales están tan jodidas como siempre y seguirán igual o peor.

Nos faltan capitales, ¿pero de dónde los vamos a sacar si el capital rural nacional está siendo expulsado? Los nuevos “capitales rurales” poco o nada le importa el pueblo, solo importan sus dividendos y otros beneficios. Si no le funciona una plaza, buscan otra más lucrativa, que le ofrezca posibilidades de mejores y más rápidas ganancias. “Si la Conquista destruye templos, la Colonia erige otros”, Octavio Paz

Federico González Alfaro

 

Desempleo y reformas

El INEGI dio cifras, el desempleo subió y ya está alrededor del 5%, el mayor desempleo desde finales de 2012, fecha en que entró Enrique Peña Nieto al poder y luego que fue aprobada la famosa reforma del trabajo.

Entonces queda claro, la reforma del trabajo ha servido para tres cosas a los trabajadores: Para nada, para nada y para nada, eso sí, a los patrones les sirvió para legalizar el outsourcing y ahorrarse los derechos de  antigüedad de los trabajadores.

He ahí la falsedad, en campaña el PRI prometió la creación de empleos y lo que creció fue el desempleo, nos vendieron una reforma del trabajo que aprobaron con la complicidad del PRD que no sirvió de nada y terminó pisoteando los derechos de la gente más pobre, esa que dicen defender, al fin que ellos son  felices en la política con el trabajo asegurado, sueldazos, prestaciones y dilapidando el dinero ajeno.

Lo más lamentable de todo esto es que las demás reformas van por el mismo tenor, en lugar de beneficiarnos van a perjudicarnos y tanto que las cacarean.

Rubén Fuentes Del Campo

 

Circo celestial

No cabe duda que la sabia receta ancestral de darle al pueblo pan y circo tiene vigencia en tiempos modernos. Para muestra, el montaje y la difusión mundial enfocada principalmente a países católicos por la inminente canonización  de dos personajes que se consumara en el estado Vaticano este domingo, evento difundido con intensidad masivamente desde la víspera por los medios-principalmente electrónicos-, que se está consumiendo vorazmente en México y que opera como distractor, oportunismo dado, drama de la inseguridad, pobreza, de pauperización social y un interminable etcétera  que nos azota.

La santidad es una condición, salvo la del Creador, imposible de alcanzar por nuestras características inherentes a la naturaleza humana, permeada de virtudes y defectos. Sobre los ungidos flotan en el aire claroscuros y contradicciones de peso que por su conducta enturbia y sorprende aun más, su glorificación.

Francisco Benavides Beyer

 

Santo fabricado

Increíble, pero dentro de la iglesia católica todo es posible: En un proceso fast track como los que hace nuestro Congreso nacional para la fabricación de leyes y reglamentos, así se fabrica un santo, Juan Pablo llamado el segundo. Los pederastas ya tendrán a quien encomendarse y rezarle para librarse de sus pecados y penas carcelarias. Un encubridor por muchísimos  años acompañado por obispos y Cardenales. Su vocero Joaquín Navarro-Vals apenas unos días declara que Juan Pablo II conocía las truculencias del demoniaco Marcial Maciel: “El Papa se preocupó mucho. Para la pureza de su pensamiento, aceptar esta realidad era imposible, era increíble, pero la aceptó”. Demasiado tarde diría yo, pues murió en el intento, durante la investigación que, según su vocero, ordenó.

Si Dante Alighieri estuviera escribiendo ahora su inmenso poema La Divina Comedia lo estaría situando en el noveno círculo del infierno en donde están los traidores: Los traidores a la inocencia, los traidores a los niños, los traidores contra los mismos de su propia comunidad los novicios, los traidores a los estudiantes en colegios católicos. Cuánta pena y vergüenza por hacer un santo destinado al infierno para hacerle compañía a su protegido y confidente “padre” Maciel.

Humberto Barragán