Los correos del público

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Albert y González

Pese a que hay muchos temas verdaderamente importantes en la “cartelera”, hoy me permito escribir sobre dos personajes nocivos para la salud mental del público lector de este diario y del televidente.

Casualmente ambos se dedican al área de deportes y lo que mejor hacen es derramar amarguras; me refiero a Carlos Albert, de Milenio y Aldo Arturo González, de Televisa Deportes.

El pasado lunes, Albert se refirió a los aficionados al futbol mexicano, como bueyes y tarugos por asistir o estar pendientes de lo que sucede con su equipo favorito y aún lo remarcó señalando que el reglamento solo sirve para “engañar tarugos durante varios meses, manteniéndoles muy cerca del hocico la zanahoria de la falsa esperanza de un campeonato en base a retruécanos y disfunciones deportivas…”

Señores de Milenio, ¿ese es el trato que les merecen los lectores? ¿Quién de ustedes autorizó a Albert a dirigirse así, a los que finalmente pagan su salario?

Y lo digo, porque cada lector que compra su diario o se suscribe hace ver a los patrocinadores una buena inversión al publicar algo a través de “su medio”; si dejaran de colocar los ejemplares que colocan, no podrían tener las tarifas que cobran pues no habría público a quien dirigirse, ¿verdad?

Aldo Arturo González es igual, pero en versión televisiva. Busca la notoriedad a través del chistorete y opiniones viscerales a cargo de jugadores, técnicos, directivos, compañeros y varias veces del televidente.

No se debe abusar del poder que da un micrófono y la difusión de “nuestra fundamentada opinión”.

Se ha dado a la tarea de soliviantar al aficionado en contra de Carlos Vela, llamándolo, “antipatriota”.

¿Quién le dijo que los llamados a la selección, son cuestión patriótica? Ni siquiera pueden ser obligatorios; son convocatorias, es decir, invitaciones.

No tiene la culpa el indio, reza el dicho, pero ¿no hay ningún superior que llame a este par de individuos a la mesura? Ojalá los llamaran al respeto pero, tal vez, es demasiado pedir.

De las aberraciones que se cometen en nombre del “sagrado” derecho a la información, nos ocuparemos en otra ocasión.

Carlos Rodríguez Alcaraz

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Ya chole

Sí, ya chole, como decimos los chilangos. Ya estuvo suave de Gabo por aquí, Gabo por acá. Bien dicen los dichos: o todos coludos o todos rabones. Y si no le hacen homenaje a nuestro escritor mexicano, tapatío por nacimiento, el señor Emmanuel Carballo, pues se van a ver mal los tapatíos y sus gobernantes, pues el derroche económico que hicieron con motivo del deceso del Gabo, dándole entrada hasta en el Palacio de bellas

Artes y a los nuestros haciéndoles el fuchi, no se vale.

Despierta mexicano ¿en qué sueñas?, como decía Chava Flores. 

Alejandro Hernández Durán

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Niños emprendedores

Con la novedad, el enfoque en negocios es hacer a los niños empresarios, incluso los Ayuntamientos como el de Zapopan y Guadalajara disponen de recursos para apoyarlos a emprender un negocio, ya hasta llevaron a cabo una feria de negocios en Expo Guadalajara. Pura ignorancia, los funcionarios desconocen los derechos del Niño. Según la convención de los Derechos del Niño en el Artículo 32 dice: Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. Fijarán una edad o edades mínimas para trabajar; además dispondrán la reglamentación apropiada de los horarios y condiciones de trabajo. La base fundamental para el desarrollo futuro del niño es poner las bases para que vayan adquiriendo conocimientos, construyendo pensamientos e ideas propias de acuerdo a su edad, la mejor escuela de un empresario es el juego, en el grupo aprenden liderazgo, trabajo en equipo, desarrollan la creatividad y la tolerancia a la frustración. Por el contrario, los niños que trabajan desde temprana edad, pasan de niños a adultos con graves consecuencias: rebeldía a la autoridad, falta de disciplina, alcoholismo y adicciones. Una muestra son los niños artistas y los niños de la calle que son explotados por los adultos, en la adolescencia los vemos atrapados en las drogas, en el alcohol y en la promiscuidad sexual. Los niños en la calle ganan más que un obrero, de manera que el trabajo formal no les interesa, la calle se convierte en la mejor empresa y además sin pagar impuestos. A los encargados de la educación les corresponde cuidar sus derechos fundamentales, alimentación, educación y poner las bases de su desarrollo en la medida que se van construyendo a sí mismos como individuos. Tienen derecho al esparcimiento, a las actividades recreativas, al deporte, a participar en la vida cultural y las artes. La mejor enseñanza para los niños es enseñarlos a pensar, fomentar la creatividad, el trabajo en equipo, la cooperación y despertar la sensibilidad a todas las disciplinas artísticas. Que los funcionarios del gobierno se informen y no desperdicien los recursos, que apoyen los proyectos productivos de los universitarios, que apoyen oportunidades laborales con un mejor ingreso, tenemos muy buenas universidades, pero el mercado laboral no está de acuerdo a las necesidades y expectativas de los jóvenes. Es necesario impulsar una verdadera cultura del emprendimiento a través de capacitaciones, incentivos, agilización de trámites para que aprovechen su creatividad y talento. A todos los encargados de la educación de los niños que los dejen ser niños.

Rosa Chávez Cárdenas