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La vida con un libro

Carlos Marín señaló en su columna “Gabriel García Márquez vivió 53 de sus 87 años en México”. Nuestro presidente señala en el homenaje del fallecido escritor “El más grande novelista de  América Latina de todos los tiempos”, sí, el mismo que en su momento no pudo recordar tres libros que lo hubieran marcado. MILENIO DIARIO le dedica una plana a todo color con la leyenda “INMORTAL”, bien merecido al maestro, pero qué ironía, México, un país donde más de la mitad de su población no lee y donde las políticas públicas tampoco fomentan la lectura entre su población. El 23 de abril se celebra el Día Internacional del Libro y les quiero compartir una carta que mi hija Diana escribió en alusión a esta celebración y que en su momento fue premiada en su escuela:

La vida con un libro, es sueño.

Sé que hay cientos de libros que nunca leeré. Sé que hay cosas maravillosas dentro de esos objetos creados a base de papel y tinta que jamás pasarán por mis ojos. Que quede claro que no es por falta de motivación. Tampoco es porque menos del cincuenta por ciento de la población mexicana lee más de un libro al año. El verdadero motivo es que todos los años que la vida me conceda no me serán suficientes para estudiarlos todos.

Se dice que el hombre dejó atrás la prehistoria gracias a la escritura. Más tarde, en la Edad Media, los libros eran cuidadosamente copiados a mano, por lo que solo los ricos y poderosos podían darse el lujo de tenerlos. Desde su creación, estos singulares objetos han sido utilizados para diversos fines.

La Iglesia los necesitaba para guardar en ellos los registros de nacimiento y defunción. Los científicos plasmaban en ellos sus hipótesis y teorías, para compartirlas al mundo. Los poetas encontraban en los libros un lugar donde resguardar sus pensamientos. En fin, lo que trato de decir, es que los libros son importantes. Son eficientes, pues cumplen con su noble labor de transmitir información. Pero hacen mucho más que eso. Son boletos de viaje para aquellos que no pueden salir de casa. Son minas de fabulosas historias que hacen soñar a los niños durante la noche. Son fuentes de consulta para los que necesitan estudiar un tema en especial. Un buen libro es como un viejo amigo, que siempre estará ahí para ti, y nunca te juzgará.

A mi parecer, el libro es una de las creaciones más maravillosas del ser humano. Algo que nos hace subir un poco en nuestra humilde condición de simples seres mortales. Se pueden encontrar libros sobre casi cualquier tema, en una enorme variedad de tamaños, colores y estilos. Si quieres aprender más sobre un tema, o simplemente pasar un buen rato, no te puedo recomendar nada mejor que leer un libro. Y si no tienes el hábito de leer, ¿por qué no iniciarlo en el próximo Día Internacional del Libro, este 23 de abril? Puedo asegurarte que no te arrepentirás.

Diana Michelle Prieto Sánchez

Sergio Prieto

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No se olvida

El 22 de abril no se olvida, no debemos olvidarlo jamás, debe quedar en la conciencia colectiva de los tapatíos para que jamás vuelva a ocurrir una desgracia semejante. La conjunción de errores y circunstancias se unieron a la irresponsabilidad, ineptitud y desidia de las autoridades para causar la peor tragedia humana de Jalisco.

Hoy las autoridades que pudieron prevenir esa tragedia están de vuelta, gozaron de una total impunidad del sistema de justicia, pero en las urnas la gente se encargó de desterrarlos del poder por 18 años, yo creo que algo aprendieron, pues se tomaron muy en serio las explosiones de unas alcantarillas por la zona de Las Águilas ocurridas recientemente, la experiencia no fue en vano y por eso jamás hay que dejarla caer en el olvido.

Recordemos a las víctimas, hay desgracias naturales que no pueden prevenirse, solo disminuir el impacto, pero las desgracias producidas por la estupidez humana jamás debemos tolerarlas,  quien no aprende de su historia está condenado a repetirla.

Gabriel Jiménez Hernández

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Ciclovía

El pasado 9 de abril el señor Mario Córdova España en su columna “ponle nombre a la bici pública” nos representa las grandes ventajas que tiene el uso de la bicicleta, lo cual es innegable, pero yo le voy a sugerir que en su carácter de funcionario público venga a supervisar la construcción de la ciclovía en Santa Margarita y compruebe por qué nos oponíamos un grupo de vecinos a esta inviable obra, le sugiero se digne a revisar las banquetas, la tala de árboles (innecesaria), las rampas para discapacitados, el recorte de carriles, los nuevos centros comerciales que ya se están construyendo, el caos vial generado por la obra, las rutas de camiones de servicio público, el taponamiento de coladeras, la falta de rutas alternas, el costo monumental (32 millones de pesos), las escasas señales de seguridad que ya han provocado accidentes, el teatro de la comunicación, los nuevos fraccionamientos, el Hospital Militar próximo a edificarse y varios etcéteras.

Usted pone ejemplos muy bonitos de otras ciudades pero mejor véngase a ver lo real, lo de nosotros. Como servidor público usted tiene una responsabilidad, le invito al colapso de Santa Margarita para que le ponga nombre. Recordando a García Márquez que le parece: “Crónica de una mal obra anunciada” o qué tal “La triste historia de la cándida Santa Margarita y su gobierno desalmado”.

David Valencia Proa