Los correos del público

Los correos del público

Al otro lado del río Bravo

Con el pasar del tiempo y el venir de la experiencia, primero como encargado de Asuntos Penales en el Consulado de México en Tucson, Arizona, después como funcionario del Centro de Información sobre Actualidad Migratoria (CIAM) y ahora como funcionario adscrito al Consulado General de México en la Ciudad de los Vientos, me he dado cuenta del desconocimiento en nuestro país sobre la función consular que realiza México en el exterior. La política exterior en los medios de comunicación nacionales, así como las noticias internacionales han ocupado un lugar secundario en relación al peso que tienen éstas, en la opinión pública del país, frente al papel preponderante que se le asignan a los temas cotidianos de la política doméstica. El desconocimiento de dicha realidad, deja al país en cierta desventaja frente aquellas naciones que conciben su actividad internacional como una palanca de desarrollo económico, político, social y cultural. En el caso mexicano, el peso mayoritario de nuestra política exterior ha recaído sobre los temas de la agenda bilateral frente a nuestra relación con Estados Unidos, es bajo esta óptica que la función consular que realiza el Estado Mexicano con sus 53 consulados cobra importancia nodal en la relación bilateral, no sólo para los 7 millones de indocumentados que viven en aquel país, sino también para los empresarios, los inversionistas, el turismo, el comercio y para la promoción cultural de México en el exterior. No obstante debemos reconocer, que las actividades de protección consular que realizan los Cónsules de México, sobre todo aquellos cuya circunscripción consular está en la frontera sur de Estados Unidos, son la actividad más importante a realizar por parte de las representaciones consulares de México situadas en los estados de California, Nuevo México, Arizona y Texas. Sobre todo por las múltiples violaciones de los derechos humanos de las cuales son víctimas cientos de connacionales que cruzan la frontera de manera indocumentada cada año, en búsqueda de un mejor porvenir para sus familias. México debe estar orgulloso de su red Consular en aquel país, y por los distintos instrumentos internacionales que tiene suscritos nuestro país en cuanto a la promoción y el respeto de los derechos humanos y de los migrantes, ciertamente aún falta un tramo por recorrer, sin embargo los avances en la materia en los últimos 20 años han sido prodigiosos. Este conocimiento de la realidad de los mexicanos en el exterior, debe servir para incentivar los recursos con los cuales cuentan nuestras representaciones en el exterior por parte del Congreso de la Unión, así como para dotar de mayor capital humano con las que ya se cuentan, y para abrir nuevas representaciones en otros estados de la Unión Americana. Esto en el trabajo cotidiano que realizan la Cancillería, así como la Dirección General de Protección a los Mexicanos en el Exterior, la Subsecretaría para América del Norte y el programa PALE. Aunque las grandes decisiones en materia de política exterior recaen sobre la Presidencia de la República, la Secretaría de Relaciones Exteriores y nuestra Embajada en Washington, es en la práctica de la función consular donde se teje la médula espinal de nuestra relación con las comunidades mexicanas en Estados Unidos, así como el conocimiento de sus necesidades, fortalezas, debilidades y amenazas. No debemos olvidar como sociedad que detrás del río Bravo, hay otro México, y que las necesidades de los mexicanos no se circunscriben solamente al soñado acuerdo migratorio. Por su parte, el Gobierno de México no deber perder de vista el poder que tiene frente a Estados Unidos, ni su poderosa capacidad disuasoria con la cual cuenta frente a la función de lobby que realiza con la Casa Blanca, donde nuestro país puede obtener grandes ventajas para hacer valer los intereses de México en el exterior.

Andrey Alexander Chávez Campirano

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Operativo

Hola Lic. Álvaro Cueva, no estoy de acuerdo con lo publicado el día 30 de marzo. Claro que falló el operativo de seguridad, y corrieron a los jefes. Les he escrito desde hace años para que se implemente un operativo, en cada partido, no importa que sea el Clásico o no, la seguridad ante todo. Además de las medidas que implementan, que las cámaras tomen o capten a las personas que están violentando,  se implemente un sistema de CC dentro y fuera del Estadio, para que posteriormente a las personas no se les permita acercarse o entrar al Estadio. Esto lo envié al señor Jorge Vergara cuando estaba construyendo el Estadio, se publicó que él iba a revolucionar el juego, pero en seguridad no ha hecho nada. Que el Estado no tenga por qué instalar o pagar la seguridad, sino los propios propietarios de los equipos se hagan cargo de la seguridad. Espero que el señor Salinas Pliego haga algo al respecto, pues también quiere cambiar la percepción del futbol. Si saben que no se hace, ¿por qué lo hacen? Lic. Aristóteles Sandoval haga algo al respecto.

Miguel Ortiz