Los correos del público

Los correos del público

Los hijos de Martha

Desde mucho antes del inicio de la administración presidencial de Vicente Fox afirmé que dicho personaje ni siquiera era panista, lo cual se confirmó con su absurdo apoyo a  la campaña de Peña Nieto y con la declaración de Cecilia Romero, secretaria del CEN del PAN afirmando que no se le podía expulsar a Fox del PAN simplemente porque no era panista, y toda vez que los priistas y sus hermanos menores, de la mano de la prensa que no aceptaba el hecho de no ser parte de el partido en el gobierno, consideraban era necesario enfocar las baterías de las críticas a la primera administración no priista a alguien que fuera identificado directamente con el PAN, esa era Martha Sahagún Jiménez.

Cansados y extrañados de no encontrar actos de corrupción en un presidente de México ni tampoco en su esposa, inventaron que Martita buscara a toda costa ser presidente de México y al negarlo rotundamente ya sólo les quedó para atacar sin piedad a los hijos de la primera dama…. Fue, y sigue siendo tal la obsesión de periodistas, priistas, perredistas, ex panistas y todo el que añoraba al Leviatán que nos explotó (y gobernó corruptamente a México durante décadas) por demostrar que el nuevo gobierno también era corrupto, que conformaron una comisión investigadora en el Congreso de la Unión con el único objeto de investigar a los hijos de Martha, ¿qué pasó después?, dicha comisión se gastó más de 800 millones de pesos de nuestros impuestos y simplemente no encontró nada y absurdamente se negó a concluir que no había encontrado delitos que perseguir, (si los hubiesen encontrado hubiesen sido implacables y hubieran evitado otra administración panista), aún hoy en día los tenemos afirmando absurdamente en todos los medios que la empresa Oceanográfica, que desde hace más de 40 años presta servicios a Pemex y que fue intervenida por Hacienda y perseguida por Citibank por fraude, pertenece a los hijos de Martha, cosa totalmente absurda pues hace 40 años los hijos de Martha eran adolescentes, y no les hubieran dado un solo contrato por ser panistas o hijos de panista, por lo tanto que sepan que no todos nos chupamos el dedo.

Luis Javier Jiménez Manzo

 

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En la contraportada (o pág. 40) de la edición del pasado miércoles 5, se publica a plana completa un anuncio que da cuenta del informe 2013 del rector de la Univa. A juzgar por el contenido del texto, que no aparece firmado, se trata de una inserción pagada muy similar a una nota periodística. Me parece que ello puede confundir a los lectores, toda vez que en esta ocasión no se colocó en un margen la leyenda “inserción pagada” que corresponde a este tipo de publicaciones. Gracias por su atención y por el interés en cuidar estas buenas prácticas periodísticas.

Bernardo Masini Aguilera

 

 

Objeción de conciencia

En relación al artículo de la Lic. Sara Pozos del sábado primero del presente mes, me permito dar mi opinión sobre el tema: ¿Qué es esto llamado objeción de conciencia? Coincido totalmente con el artículo del Sr. Javier Hernández Romo sobre ese mismo tema, que apareció publicado al día siguiente. Sería imposible que se hicieran leyes a la medida de cada una de las profesiones religiosas existentes en nuestro país, la legislación que tenemos es de cumplimiento obligatorio para todos los mexicanos sea la religión que sea que profesemos cada uno. Tengo conocimiento que esa “objeción de conciencia” funciona en solo unos pocos países, no pasan de cinco en todo el mundo, sería impracticable que en países como Francia, Inglaterra, Canadá, etc. donde hay gran cantidad de religiones y sectas se hiciera una ley para cada una de ellas, la verdad es utópico, quimérico, imaginar que pudiera haber una ley para cada secta o religión. Yo recuerdo hace varios años un escándalo conocido por todos cuando el estadunidense campeón mundial de peso pesado, Casius Clay  se negó a ir a pelear por su país a Vietnam pretextando que la religión a la que pertenecía, la musulmana, se lo prohibía. El resultado fue que estuvo en prisión varios años.

También recuerdo que aquí en nuestro país, en varios estados de la República desde hace tiempo y hasta la fecha, muchas escuelas primarias los alumnos pertenecientes a los Testigos de Jehová  han tenido serios problemas ya que se niegan a brindar honores a la bandera. También hay por ahí una secta en México que no permite que a sus adeptos se les hagan transfusiones de sangre, incluso hubo un caso en que los papas de un niño prefirió que muriera su hijo antes que los médicos  le pusieran sangre por haber sufrido una herida en un accidente.

Casos y excesos similares tendrían que enfrentarse si se legislara y pusiera en práctica la objeción de conciencia. Respetuosamente creo que mejor sería que los adeptos de las sectas minoritarias existentes en nuestro país que piensen como Sara Pozos, mejor pensaran seriamente trasladarse a  países donde funcione esa quimérica manera de pensar. Por último, refiriéndome a la dizque discriminación que dice tener La Luz del Mundo en la práctica de sus creencias, solamente menciono que hace apenas unas dos o tres semanas, decenas de miles de sus adeptos (tal como lo hacen cada año) se reunieron al oriente de Guadalajara donde celebraron sus prácticas religiosas sin limitación alguna, en muchas de nuestras calles.

Emiliano González Abud

Vámonos ayudando

Hace tiempo fui invitado por un amigo a una reunión prenavideña de excompañeros de su generacion en la Ciudad de México. Todos eran profesionistas con diferentes niveles de éxito. Algunos trabajaban para empresas privadas, otros se desempeñaban en el sector público y el resto eran empresarios.

Me llamó la atención el observar que los funcionarios públicos de buen nivel eran acechados con vehemencia, especialmente por los empresarios para saludarles, abrazarles y expresarse los mejores deseos y parabienes de manera exagerada,-el clásico besamanos en todo su esplendor- en el nutrido grupo, como siempre sucede una parte de ellos -alejados por sus circunstancias e ignorantes de sus trayectorias- se reencontraron recordando anécdotas de su época de estudiantes.

Transcurrido un breve lapso, algunos de los  empresarios presentes -al percatarse de las posiciones gubernamentales se sus ex compañeros- les susurraban al oído: “Oye fulano, vámonos ayudando”, expresión que parecía ensayada de manera grupal, refiriéndose por supuesto al “tu me ayudas, yo te salpico”. Pobres mexicanos.... tan lejos de la realidad.

Francisco Benavides Beyer

 

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