Los correos del público

Los correos del público

Crecimiento

El crecimiento de un país depende en gran medida de la seguridad, desgraciadamente la delincuencia rebasó el estado de derecho. Las causas son múltiples, sin embargo la corrupción y la impunidad están a la cabeza. Pasamos al sistema democrático sin estar preparados en valores como la responsabilidad, la autonomía y el compromiso. Echemos un vistazo a otros países que enfrentaron el mismo problema. En los sesentas Singapur era uno de los países más violentos del mundo, con el índice más alto de criminalidad, el mayor tráfico de drogas, impunidad y malos manejos del gobierno. Las mujeres eran abusadas sexualmente y después asesinadas, el homicidio era uno de los mayores problemas, reinaba el caos. En el 2004 el nuevo presidente (Lee Hsien Loong) implementó cambios represivos y radicales. Había 500 mil presos en las cárceles, seis meses después quedaban 50, adoptó la pena de muerte y el trabajo forzado para los narcotraficantes, criminales confesos y violadores. Decretó que toda figura pública corrupta: políticos, policías y militares, fueran condenados a muerte, no se alarmen, después de un acucioso proceso judicial. A la fecha el contrabando y la posesión de drogas, aún para los turistas son causa de cadena perpetua o pena de muerte. Con la depuración de la policía, el sistema judicial y político hoy goza de estabilidad. Singapur cuenta con los mejores centros educativos de Asia, los estudiantes en general aprenden tres idiomas, la universidad se encuentra entre las 30 mejores del mundo. Por supuesto, Derechos Humanos y Amnistía Internacional le reprochan los métodos de justicia como la pena de muerte, sin embargo estas medidas frenaron la delincuencia y el tráfico de drogas, hoy en día es uno de los países más educados y prósperos, la renta per cápita es de las más altas de Asia y otros países. No se asusten, el modelo no se puede aplicar en México, pero que tal si por lo menos, implementan tolerancia cero. Los funcionarios y los delincuentes que cometan un delito que devuelvan lo robado y que paguen la falta con trabajo comunitario, como barrenderos, jardineros, pintores, albañiles, además que publiquen su fotografía en los diarios, así como exhiben a los que deben impuestos, con estas acciones seguramente bajaría la delincuencia.

Rosa Chávez Cárdenas

 

Autodefensas

La clase alta, políticos, funcionarios públicos, empresarios, hasta eclesiásticos de alta jerarquía cuentan con autodefensas-aunque no les agrade el termino-, es decir con escoltas, guarda espaldas o guaruras, independientemente de los costosísimos equipos que utilizan para salvaguardar su integridad personal, familiar y bienes de  las clases populares, como consecuencia de la caótica situación delincuencial que vive el país y como instinto de conservación surgen los grupos de autodefensas.

¿Y la clase media?, como siempre, en medio del “sandwich”, considerada la “pechuga” de la delincuencia porque está a su merced, sufre las consecuencias de una indefensión absoluta.

Francisco Benavides Beyer

 

Canal 4 Guadalajara

No veo casi la televisión abierta porque es bastante penosa, por lo que solo veo algunos noticieros. Me gustaría que el señor Álvaro Cueva opine al respecto de una sección de gdl noticias que se llama “El show de la barandilla”, en especial donde sale un personaje llamado el Pinacate vengador o algo así (me pregunto si a ese señor le pagan por hacer eso o hace el ridículo por puro gusto).

A lo que voy es que debería haber una figura como el defensor del lector pero para la televisión, y defendiera nuestro derecho a ver programación digna y no la basura que ponen al aire. Aunque la mejor defensa de momento sea apagar la televisión. Creo que debería ser de otra manera, acaso creerá Televisa que somos idiotas para ver tales estupideces, repito, que pena.

Jesus Negrete Robles 

 

Unidad

La unidad de la izquierda, por lo menos en México, ha sido la utopía más celebrada por la derecha, y fiel a su naturaleza, la división es inmanente a su existencia. En este tenor las preguntas obligadas son: ¿Logrará unificarse en un solo frente?, la respuesta es ¡no! y ¿Unidad para qué? Los líderes de esa cosa llamada izquierda afirman que es para salvar a la patria, después que por acción u omisión permitieron que se hundiera.

La izquierda partidista –incluyo a PRD, PT y PMC-, ¿hizo lo suficiente para evitar la aprobación de las llamadas reformas estructurales, que exigían los mastines del capital desde hace décadas? No, y lo más doloso, los perredistas avalaron con su voto las reformas. No admito tan descomunal desfachatez: convocar a derogar lo que deliberadamente avalaron. ¿Alguien es lo suficientemente ingenuo para creerles? Desafortunadamente, me temo que sí.

¿Qué hicieron los sindicatos para frenar la reforma laboral? Nada, más allá de balbuceos de sus dirigentes y amagos de movilización, pero de ahí en fuera, ¡nada! ¿Entonces, resulta que ahora sí se pusieron las pilas y van a bregar hasta las últimas consecuencias para echar atrás lo aprobado? Lo dudo.

¿Qué hicieron Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador? Declaraciones, declaraciones, marchas y más marchas. Ambos tácitamente avalaron las reformas, pues con su discurso pacifista y redentorista, se convirtieron en el opio del pueblo, al contener y diluir la ira ciudadana. Y como no miran la gravedad del problema o voltean para otro lado, desde su Olimpo de pastores de la grey, son ajenos a la realidad cotidiana de millones de mexicanos que viven en el dantesco inframundo del desempleo, de la violencia, del asesinato, de la expulsión inmisericorde, de la desaparición forzada, de la muerte por inanición y enfermedades curables, etcétera.

En mi modesta opinión, ¿qué pretende la llamada izquierda, incluyo al Partido Morena? Votos, con el discurso que ya fue pronunciado: echar abajo las reformas. Por lo que dejo en el aire las siguientes preguntas: ¿Tiene la voluntad para hacerlo? ¿Puede lograrlo?

Gustavo Monterrubio Alfaro

 

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