Los correos del público

Los correos del público

La soberanía del pueblo ¿cuál?...

La soberanía se entiende como la potestad suprema que tiene el gobernante sobre sus gobernados, está ligado también con el término de independencia que se tiene de las demás naciones. Últimamente se menciona que la soberanía la ejerce la sociedad mexicana, que es ésta la que tiene el poder de incidir en todo lo que se realice en nuestro país, pero sobre todo en la elaboración de las políticas públicas.

Esta definición la encontramos también en el concepto de democracia desde su extracto etimológico “demos=pueblo” y “krátos=poder”, o sea, el pueblo es dueño del poder. Considero estas definiciones extremadamente perfectas y como acciones ideales que debe de tener el ciudadano sobre sus gobernantes.

Pero la realidad es otra, contamos con un poder centralista que todo lo decide desde la capital del país. Una democracia representativa encumbrada en las Cámaras de Diputados y Senadores a nivel federal y Congresos locales en las entidades federativas que no han respondido a las necesidades de la población a la cual representan. Partidos políticos y candidatos que sólo se acercan a la gente en tiempos de elecciones y después se olvidan de ésta.

Se habla en foros, mesas de discusión, conferencias y un sinfín de eventos que se están construyendo, que están creando mayor participación ciudadana. Todo eso que se menciona, ¿en dónde está? porque a simple vista no se observa, la respuesta es fácil, sólo queda en eso, en discursos y ocurrencias que no cuentan con un sustento que lo avale.

Partiendo que en nuestro país contamos con una población de más de 118 millones de habitantes, de los cuales aproximadamente 50 de éstos viven con algún tipo de pobreza y 20 de ellos en pobreza extrema. La pregunta será, ¿creen que este sector de la población se interesa en la democracia política? ¿les interesará participar en la creación de políticas públicas? ¿cómo pedirles que participen cuando viven esta realidad?

Y su realidad es que están preocupados si van a contar con comida para consumir al siguiente día y así sucesivamente. Esta gente no ha logrado superar esta etapa, por eso es complicado que se puedan insertar en las decisiones gubernamentales, para quienes tienen cubiertas estas carencias elementales son los que pretenden organizarse para lograr un espacio dentro de la esfera del poder, no para servir a su comunidad como lo quieren hacer creer, son pocos los que cuentan con esa buena intención, lamentablemente la mayoría termina enrolados en algún partido político que les ofrece una candidatura y ahora sí, a vivir del presupuesto público, esa es la triste realidad.

La única participación que tiene el ciudadano es en la política electoral, cuando éstos salen a emitir su sufragio el día de la jornada electoral para elegir a sus representantes populares, fuera de ese evento cívico electoral no existe otra intervención. Pero hay que mencionar que esa participación es limitada, ya que es poco el porcentaje que acude a votar, en promedio hablamos de un 50 a 65 por ciento de electores que van a las urnas a sufragar, como se observa, no es el 100 por ciento, lo que nos indica el poco interés por incidir en la designación de quienes los gobiernan, menos en enrolarse en las determinaciones sociales, económicas y culturales que les incumben, porque saben que sus opiniones o propuestas no serán tomadas en cuenta por los dueños del poder.

Considero entonces que pretender engañar a la población haciéndoles creer que cuentan con la soberanía que les otorga el poder para tomar las decisiones sobre las políticas públicas son discursos demagógicos y populistas.

La realidad es que las grandes decisiones las seguirán tomando unos cuantos que detentan el poder económico y político en nuestro país, a la sociedad le seguirán dando pan y circo para mantenerlos distraídos y que no piensen en los derechos que les otorga la propia Constitución Federal, mucho menos en reclamarlos.

Así que la sonada soberanía social, construcción de ciudadanía y la participación de ésta en las decisiones gubernamentales seguirá siendo una utopía, es decir, una ilusión que les han hecho creer a la gente para que ésta piense que son los dueños y amos del poder. O como diría mi abuela, la soberanía del pueblo sólo está plasmada en el papel y el discurso, en la práctica es nada más una ilusión, ¿no lo creen?

Marcos Antonio Santoyo Bernal

 

5,4,3,2,...

 

No cabe duda que la “dirigencia” de la Sección 47 del SNTE busca aceleradamente su autodestrucción. Manda un memorándum con fecha para el cobro de aguinaldos y quincenas y ¡0hh! sorpresa, el Gobierno retomando su función como patrón no paga... porque él no se había comprometido a hacerlo el 11 de diciembre. Mientras Rodríguez Noriega promete supervisiones a sus incondicionales, evita o ignora las peticiones de auditorías a PENSIONES y manda golpeadores a levantar actas y amonestaciones a quienes lo cuestionan, la Sección se desmorona. Algunos de sus allegados cobran piso a los directores (cuota por niño), tienen encargados en supervisiones y direcciones personas sin perfil. No negocia boletín de cambios y ascensos; Pide centenarios al Gobierno y no cursos ni talleres, maestrías ni doctorados propios; no informa los alcances reales de la Reforma y se ha convertido en “Caballero de compañía” del Sr. Secretario de Educación. Ya no aparece el sindicato en las formas de carrera magisterial ni en el calendario escolar. Cada vez menos le creen, deja solos a sus agremiados; en la página de la Sección no publican el resumen de notas periodísticas, creen que no sabemos  lo que pasa. Viva la honestidad y valentía del Maestro Banderas, quien sin ser radical no ceja en su empeño de mejorar el sindicalismo en Jalisco. Vivan los inconformes moderados de la CNTE, quienes de manera pacífica se manifiestan contra las agresiones laborales. Vivan los cada vez más inconformes dentro de la Base y Dirigencia de la Sección 47 que, ojo, se autodestruirá en 5,4,3,2...
Un fraternal abrazo.

Gilberto Ponce

 

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