Los correos del público

Los correos del público

Sobre el alcoholímetro

Respecto a la carta del señor Luis Carlos Flores Quintero, aunque la revisión, el procedimiento y el castigo de los puntos de revisión del alcoholímetro esté plasmado en el reglamento de vialidad, esto no lo hace legal, ya que contraviene la Constitución, que es de donde emana toda ley o reglamento.

Si yo voy en mi auto, sin haber tomado, ni infringido ninguna ley de tránsito, no tengo por qué ser molestado en mi posesión que es mi auto ni en mis documentos ni recibir actos de molestia como lo es soplar el aparatito de alcoholemia para demostrarles que no soy un delincuente, tal como ha sucedido con el 98 por ciento de las personas a quienes han parado en los puntos de revisión, que sin violar ninguna ley o reglamento son detenidos por la autoridad, para luego decirles usted disculpe, violando el artículo 16 constitucional.

Quiero decirle que estoy de acuerdo en que se castigue a conductores borrachos, pero el fin no justifica los medios.

La autoridad no puede violar los derechos constitucionales, con el fin de lograr un bien supuestamente más elevado. Así es como comienzan los estados totalitarios, violando un poquito la ley, para luego controlarlo todo y quitarnos nuestras libertades.

Esta discusión no es sobre borrachos manejando, es sobre el respeto a nuestras garantías y libertades consagradas en la constitución.

Benito López Arteaga

Sobrepeso y obesidad

La epidemia de sobrepeso y obesidad que tanto aqueja a nuestro país está asociada al consumo de carbohidratos refinados, productos modernos de la industria alimentaria. Los procesos industriales para refinar el trigo, arroz y el maíz son violentos; en el proceso pierden parte de su valor nutritivo, los convierten en harina de trigo, maíz y endulzantes como fructuosa. El consumo de alta fructuosa o jarabe de maíz, se empezó a utilizar en México con el Tratado de Libre Comercio, está asociado al aumento de peso, diabetes, acumulación de grasa en el hígado, elevación de ácido úrico y triglicéridos, entre otros males. El 40 por ciento de las bebidas están endulzadas con fructuosa que a diferencia del azúcar de caña no provoca sensación de saciedad de manera que se vuelven adictivas.

Es importante que la población esté informada del daño metabólico que provoca el consumo de este jarabe. La Alianza para la Salud Alimentaria, integrada por 20 asociaciones civiles, pidió a la Cofepris qué obliguen a las empresas refresqueras a informar en el etiquetado el tipo de endulzante y de los componentes químicos que contienen.

Aunado a que provienen de maíz transgénico, más que refrescarnos provocan daños a la salud. Dice un dicho: "lo que produce placer, está prohibido o engorda". De tal manera los carbohidratos refinados son la mayor fuente de ingresos de las industrias de alimentos, el maíz transgénico y sus derivados son utilizados para engordar a los cerdos, las gallinas y el ganado; no les importa el daño que provocan a la salud de la población.

El impuesto especial a los refrescos no servirá de mucho, la población está adicta a consumirlos.

Es importante crear conciencia de los problemas que ocasionan a la salud, volver a la natural, naturaleza de las cosas, protegernos y educar a los niños, clientes principales de la industria alimentaria carente de escrúpulos.

Rosa Chávez Cárdenas