Los correos del público

Los correos del público

El triunfo contra el fracaso

La gran pregunta que todos se hacen en el ámbito futbolero es: ¿por qué triunfan los jóvenes y fracasan los profesionales? La respuesta está clara, el problema es que los jóvenes no siguen su proceso natural de crecimiento. Un joven triunfador, de 17 años, campeón mundial mexicano, tendrá que nadar contra la corriente del mercado, tardará años en debutar en primera división y luego, si tiene la suerte de que un extranjero no ocupe su posición, se podrá establecer como titular; finalmente, si tiene un buen promotor, destacará a nivel internacional. Las grandes potencias de competencias juveniles de futbol (como Uruguay, Holanda, Nigeria, Brasil y Argentina) son grandes exportadores de futbolistas; alrededor de 50 a 100 jugadores salen cada año a otros países.Solamente en México sucede que produciendo los mejores futbolistas juveniles del mundo terminan importando 50 jugadores extranjeros al año, bloqueando el desarrollo de sus propios futbolistas. ¡Es tan aberrante! El meollo del asunto es que en México juegan obligatoriamente seis extranjeros, más unos cuantos nacionalizados, sin importar su calidad porque representan un gran negocio para promotores, directivos, periodistas, cronistas y porras, ya que todos reciben su tajada. Deberíamos ser una potencia exportadora de futbolistas y terminamos consumiendo las sobras sudamericanas, las que no pudieron colocar en Europa.

Martín Arellano Martínez

Un grano de arena

Corrupción e impunidad son de los mayores lastres que arrastramos los mexicanos, desgraciadamente gobierno y sociedad contribuimos para que se siga incrementando. El robo de automóviles y de autopartes es el delito más común en nuestro país, producto de la impunidad, la corrupción y el vandalismo. En el operativo de 2010 parecía que ahora sí terminarían con la venta de autopartes robadas. La Procuraduría de Justicia, la Procuraduría General de la República, el Servicio de Administración Tributaria y 430 elementos de la policía tapatía tomaron el área donde operan los negocios, incluso la Secretaría de Seguridad Ciudadana vigiló por varias semanas la zona. Sin embargo, el negocio continúa fomentado por los ciudadanos que, desesperados por lo altos costos de los accesorios en las agencias, se convierten en cómplices de los delincuentes que aprovechan la oferta y la demanda. Los delincuentes se volvieron más creativos, trabajan sobre pedido, roban al momento, de acuerdo a las necesidades del cliente. Los afectados por el robo de sus vehículos denuncian para que les pague el seguro la pérdida, sin embargo, cuando son víctimas del robo de autopartes optan por no denunciar el delito (por varios factores: desconfianza en las autoridades, pérdida de tiempo en la denuncia y la convicción de que no darán con los responsables). Está claro que la impunidad y la corrupción requieren diversas investigaciones sobre su origen, no es terreno exclusivo de una sola disciplina y depende de que la sociedad, gobierno y medios de comunicación se pongan de acuerdo para erradicar las conductas delictivas de la sociedad. Colaboremos con un grano de arena: ¡No compren robado!

Rosa Chávez Cárdenas

Son anticonstitucionales

Me sumo al valiente correo de Benito López Arteaga (publicado en MILENIO JALISCO el 22 de noviembre), en el que nos recuerda que de conformidad al artículo 16 de la Constitución, no se puede molestar (detener) a nadie a menos que haya un mandato de una autoridad competente. No me explico cómo es posible que el Congreso y demás instancias estatales se encuentren al margen de la violación que se está realizando de forma pública, y hasta acompañada de grandes espacios informativos apoyando en la difusión, sin importar que se trate de ancianos, mujeres, niños y personas que tienen la mala fortuna de circular por la noche pacíficamente. ¿Cómo saber, en la oscuridad de la noche, que esos anticonstitucionales retenes son realmente operados por agentes viales y no se trata de delincuentes que podrían secuestrarnos o robar nuestras pertenencias?

Lo lógico es que las autoridades viales, en vez de violar la Constitución, intensifiquen y modernicen la vigilancia nocturna, en vez de hacernos "pagar el pato" con sus ocurrencias. Ojalá se sumen a este justo reclamo más ciudadanos y organismos públicos y privados, es increíble lo que nuestras "autoridades" han instrumentado en contra de quienes pagamos su sueldo.

Javier Hernández R.

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