Los correos del público

Los correos del público

Carta Abierta

C. Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador de Jalisco; C. Ramiro Hernández, alcalde de Guadalajara; C. Roberto Carlos Cuenca Vázquez, Director de Servicios educativos municipales; C. Francisco Ayón, secretario de Educación de Jalisco; C. María José Sahagún Prieto, Dirección de Bienestar Comunitario de la Secretaría de Desarrollo Social. Por este medio externamos nuestra preocupación ante la propuesta del C. Roberto Carlos Cuenca para tratar el tema de “Unidos por la fiesta brava, festejos por el día del torero” desde la dirección que preside. Tratar el tema de la tauromaquia es tratar el tema de la violencia, la crueldad y la muerte de seres vivos y sintientes que son asesinados y torturados de manera legal. Esta legalidad no es un atenuante en forma alguna ante lo que sucede en el ruedo, antes, durante y después de las celebraciones taurinas. 

Hablar de tauromaquia es hablar de incitación a la agresión, como lo vemos desde las distintas manifestaciones que se realizan de manera pacífica, pero firme, en las afueras de las plazas de forma reiterada. Esta agresión es expuesta a niños, jóvenes y familias a tal grado que en diversos actos hemos recibido insultos, amenazas con “espadas” y gritos por parte de niños incitados por sus propios progenitores. Así mismo, las agresiones que vienen de manera directa de los adultos asistentes a estas “fiestas”, los empleados de las plazas y transeúntes que circulan en las cercanías de las mesas informativas que realizamos sobre el tema.  Es común que agentes de la autoridad pidan los datos de los manifestantes y su propósito y se toma nota del caso, así como del transcurso de estas manifestaciones y mesas, siempre, terminando el acto “sin novedad”. El caso más reciente fue el día domingo 17 de noviembre a un costado de la plaza de toros Nuevo progreso en donde la unidad de policía municipal número GPC 010, además de dos agentes de a pie, verificaron el transcurso pacífico de la manifestación de Igualdad Animal por la abolición de la tauromaquia.

Desde Movimiento Toro Vivo estamos conscientes de que el ámbito educativo y social tiene muchas carencias que requieren atención urgente. Por ello encontramos en la destinación de recursos al tema taurino una utilización inadecuada a los mismos. Habiendo declarado de manera repetida el mismo C. Roberto Carlos Cuenca que los espacios en las academias municipales resultan insuficientes en áreas como la artesanal o la de enfermería, sería más productivo que la labor de la dirección de Servicios Educativos Municipales se enfocara a estos temas, por ejemplo. 

Parte de la labor de esta dirección, dicho por su propio director, es “atender a un sector más vulnerable de la sociedad, es decir, se atienden adultos mayores, jóvenes en rezago, adultos con bajo poder adquisitivo, y esto obliga al municipio a trabajar directamente con oficios para fomentar el autoempleo y proteger a este sector social con educación de calidad y a costos casi nulos.” De la forma más objetiva posible, la tauromaquia en nada aporta a ninguno de estos sectores a los que debe atender la Dirección, por el contrario de la enseñanza de oficios prácticos y atención social. El propósito único de esta misiva es apelar a las autoridades educativas y pertinentes a que se reconsidere este propuesta de uso e inversión de recursos que son valiosos, necesarios y siempre insuficientes en un tema que en nada aportará a la sociedad para la que trabaja el Director de Servicios Educativos Municipales, y los invitamos a redireccionar los recursos que ya se destinan para la impartición de “adiestramiento” de tauromaquia entre sus productos.

Movimiento Toro Vivo, por la abolición de la tauromaquia.

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¿Valió la pena?

Hace aproximadamente un año decidí dar por concluido el capítulo Raúl Padilla López y no habrá momento más acertado que este para escribir el epílogo. Dos razones y una pregunta me apuran. La endeble salud de RPL y la seguridad de que logré mi propósito: detenerlo. No fue gobernador, ni presidente de la república, tampoco Secretario General de la ONU. Obviamente que solo no lo conseguí. La pregunta es… ¿Valió la pena, Raúl? El daño que le causaste a la entidad al estancar el desarrollo científico y tecnológico en la UdeG. ¿Valió la pena, Raúl? El daño que le causaste a los jóvenes que no lograron un lugar en la universidad y a los que sí, al recibir una educación de mediocre a peor. ¿Valió la pena, Raúl? Lo que nos robaste a los contribuyentes, que no es cualquier bicoca, se susurra en cotilleos que son más de mil millones de pesos, invertidos en un paraíso fiscal; recursos que deben regresar de inmediato a las arcas universitarias, de donde fueron sustraídos. Pero existe una cifra mayor y más obscena que esa, por la orgiástica corrupción que alentaste y que ha gangrenado todo el aparato institucional. De qué te servirá la riqueza que acumulaste, si te irás con poco más de cómo llegaste. Llegaste sin nada y te irás tan sólo con lo necesario para cubrir tu desnudez ¿Valió la pena, Raúl? 

Gustavo Monterrubio Alfaro