Los correos del público

Los correos del público

Discurso

Felizmente fui elegido como padrino de generación de un pequeño grupo de futuros nuevos médicos en el hospital donde laboro. El gusto que da una distinción de este tipo no es para menos. Me la he pasado en los últimos días quebrándome la cabeza al escribir o tratar de escribir un discurso de agradecimiento, y no he concluido en un texto hasta el momento. Quisiera ver la posibilidad de que ahora la ex secretaria general del PRI en Guadalajara, Elisa Ayón, me pudiera ayudar a redactar un texto tan enriquecedor para todos, como el que recientemente salió de su pulcra boca y, como favor aparte,  para darle más realce a este texto imaginario, que lo revisara el buen “Etilio”. Sería fabuloso.

Ignacio Ruiz G.

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No tienen vergüenza

Los diputados y diputadas no tienen vergüenza, ética, menos. No obstante las dificultades financieras que asfixian al Congreso, no están dispuestos (as) a sacrificar sus ofensivos privilegios auto concedidos. Así, en lugar de correr a los aviadores, no contratar numerarios, evitar el despilfarro en seguros médicos, casas de enlace, pagos extraordinarios por asistencia o por desempeñar su trabajo en comisiones, gastos de representación y viáticos, pagos por servicios no prestados, etc., con el más punzante descaro simplemente extienden la mano.

Por lo que le exijo a Aristóteles Sandoval, –creo estar hablando por cientos de miles o millones de contribuyentes–, que no le dé ni un peso más a la cofradía de ladrones que despacha por la calle Hidalgo; sólo de esta manera se verán obligados (as) a ahorrar para sufragar sus insultantes sangrías; de la misma manera lo exhorto a que revise el proyecto de presupuesto que aprobaron, sin rubor, para el 2014, que asciende mil 112 mdp, esto es, cada uno de los 39 ladrones de cuello marrón –por sucio–, nos cuesta a los contribuyentes anualmente 28 millones 512 mil 820 pesos con 51 centavos. Sólo en este país diputados locales cobran como reyes. ¡Ya basta señores, señoras... ya basta de tanta ignominia e iniquidad!, no crean que los ciudadanos estamos dispuestos a seguir tolerando su infame descaro e insensibilidad, ya estamos hasta la madre de rufianes y hampones como ustedes.

Para someter a esa pandilla de ladrones (as) los ciudadanos podemos emprender algunas acciones colectivas o individuales. Por ejemplo, si algún diputado (a) ingresa a un restaurante, café, cantina, antro y es atendido, hay que señalarlo (a) y retirarse del lugar de inmediato. Los vecinos de esos desvergonzados (as) pueden colocar en el frente de sus hogares leyendas como: en la calle “x”, en el número “y”, vive fulano (a) de tal, una rata, ladrón (a), etc. Se pueden imprimir pegotes en los que se señale el distrito y el nombre con cualquier adjetivo explicativo, a elección del ciudadano que los pague; cuando estén en programas de radio o televisión, llamar para manifestar nuestra inconformidad. Hay que organizar grupos de escarnio que se aposten frente al edificio donde sesionan, para recibirlos y despedirlos como se merecen. Y en cuanto se postulen a otro cargo de elección popular, hay que organizar cuadrillas de información en el distrito, municipio o entidad por la que contiendan, para informar a los potenciales electores de la clase de fichitas que son y convencerlos para que no voten por ellos.

Hay que difundir por todas las redes sociales la fotografía y un breve “ridículum” de esas ratas de dos patas.

Decía Edmund Burke que: “Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada”. Si no comenzamos a hacer algo, el próximo año no se quejen si resucitan el pago de tenencia para financiar el despilfarro y la corrupción de los truhanes del Congreso y de otros poderes públicos.

Gustavo Monterrubio Alfaro

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Son una ofensa

¿Qué es más grave, señor presidente del comité del PRI Jalisco?

Que la ahora exsecretaria general del PRI Guadalajara, y regidora, haya cometido el error de no tomar precauciones en su forma de expresarse (cuando estamos molestos la mayoría decimos cosas impropias, no la justifico), en esta época de tanta tecnología; o que los “flamantes” diputados que se les ordenó dejar el sobresueldo de las casas de campaña, perdón, de enlace, no le hicieran caso y sacrificaran al coordinador de la bancada, que él no utiliza dicho recurso. Así como se destituyó a Elisa Ayón de la secretaría general y le pidieron que deje la regiduría,  igualmente debería pedirles la renuncia a los diputados (PRI) por voraces y flojos; esto es mucho más grave, pues afecta a la sociedad directamente. Es una ofensa cuando hay tantas necesidades.

Ana López