Los correos del público

Los correos del público

Escapando de la realidad
En México vivimos en un sociedad donde el resultado del partido de futbol del domingo es noticia de primera plana; los errores garrafales del presidente son el tema en las conversaciones familiares y objeto de burlas en las redes sociales; la trama de la telenovela de horario estelar mantiene a las amas de casa entretenidas y soñando con ser protagonistas de una historia diferente a su realidad y donde la caída al precio del barril de petróleo y las nimiedades aumentadas al salario mínimo pasan a segundo plano opacadas por los temas primeramente mencionados. Esto habla mucho sobre el desorden de prioridades en la vida de los mexicanos pero, ¿Acaso no es normal que prefieran desviar su atención hacia los logros de su equipo de futbol favorito, los enredos amorosos de alguna ficción televisada y liberar todo ese enojo contenido al burlarse y sacar unas cuantas carcajadas al ver el nuevo "meme" del presidente frente al ordenador? Definitivamente es la opción menos dolorosa, pues si voltean a su realidad se darán cuenta que su salario por trabajar ocho horas durante seis días a la semana es una broma de mal gusto ya que con él no les es posible adquirir ni la mitad de los productos de la canasta básica mensual y aun así tiene que seguir adelante y mantener a una familia de cuatro integrantes.

Resulta inverosímil el descaro de los funcionarios públicos al hacer afirmaciones como la del Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong durante su visita al estado de Sonora, pues dice que un familia promedio que habita en una zona urbana puede adquirir los productos necesarios de la canasta básica para una semana con $224.50. Afirmaciones como estas solo aumentan el desencanto de la sociedad mexicana hacia las autoridades, aunque el desencanto solo queda en meras palabras y quejas que no tienen eco, quejas que no serán tomadas en cuenta por los funcionarios públicos que se hacen oídos sordos ante los problemas que no les afectan directamente en su vida privada.

Es por eso muchos mexicanos prefieren encender su televisor, que siguen pagando a "flexibles" mensualidades, pues lo usan como una venda sobre los ojos para no ver que su alacena sigue y seguirá vacía.
Idalia Saharai Rivera Serrano

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