Paralaje

La elección de 2015 ya no será lo que era

La reforma constitucional en materia político-electoral se procesó de manera distinta a como se hizo en el pasado, ya que estuvo inmersa en negociaciones muy ajenas al tema particular y a los asuntos del orden legislativo.

A Mateo y Greta que hoy iluminan su camino compartido…

Es explicable que el primer periodo de sesiones extraordinarias del Congreso se dedique a la reforma político-electoral. No solo es cuestión de importancia, también de tiempo, pues apremia la reorganización de las instituciones electorales. La creación del INE no es un simple cambio de nombre, sino de establecer reglas que implican a todas las entidades en un esquema un tanto impreciso derivado de la coexistencia del ámbito federal y el de los estados y el DF.

La reforma constitucional en materia político-electoral se procesó de manera distinta a como se hizo en el pasado, ya que estuvo inmersa en negociaciones muy ajenas al tema particular y a los asuntos del orden legislativo. El PAN impuso una agenda irreductible de condiciones y propuestas a cambio de su voto favorable en otras reformas constitucionales. Desde la perspectiva de las contrapartes, al no ser lo electoral lo prioritario en la reforma política, se dieron definiciones ambiguas que hoy demandan mayores precisiones en la legislación secundaria.

Las elecciones de 2015 serán distintas por muchas consideraciones. Incluso en algunas materias, como la fiscalización, se percibe otro paradigma. Así, los temas relevantes sucintamente quedan como sigue:

1) Concurrencia.- La simultaneidad de elecciones locales con la intermedia federal llevará a 62% de la lista nominal nacional a votar simultáneamente por candidatos locales y federales.

2) Reelección.-Los diputados federales y alcaldes a elegir podrán participar nuevamente para el mismo puesto en 2018.

3) Candidaturas independientes.- Implica la revisión de todos los ordenamientos electorales y de organización interna del Congreso.

4) Nuevos partidos en la disputa por el voto.- Junto con el punto anterior, esto supone mayor dispersión del voto.

5) Registro.- Este tema se refiere al requisito de 3% de los votos para mantener el registro del partido en la contienda.

6) Normas diferentes en materia de gasto de campañas.- Incluyen prohibiciones en objetos utilitarios de cortesía y beneficios a electores.

7) Normas para la anulación.- Sanción de nulidad de la elección e impedimento para repetir como candidato al responsable por no respetar los límites de gasto en campaña.

8) Redistritación.-El DF pierde tres distritos; uno, Veracruz, Oaxaca, Puebla y Sinaloa; ganan uno Estado de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, Quintana Roo y Tamaulipas.

9) Fiscalización.- Reportes de ingreso y gasto de campaña deberán ser concurrentes al desarrollo de la misma, por las direcciones nacionales de los partidos ante una sola instancia.

10) Paridad.- Equilibrio de género en las candidaturas de los partidos.

11) Consulta popular concurrente a la elección.

12) Centralización del INE.- En los asuntos más relevantes como designación de  autoridades locales, gasto y fiscalización de campañas, documentación electoral y la posibilidad de asumir, en ciertos supuestos, toda la responsabilidad de la elección local.

Es importante que el Congreso defina en breve las normas y las responsabilidades del ámbito del INE y los órganos locales. Las partes en la negociación tienen intereses, pero han sido las diferencias internas las que indebidamente son trasladadas a la negociación afectando con temas particulares el interés de la sociedad, lo que se refleja en intransigencia y posturas irreductibles. Además, igual que en las últimas reformas, las dirigencias de los partidos promueven definiciones normativas con base en la experiencia de la elección federal anterior. A diferencia de la visión prospectiva de la reforma de 1996, ahora domina una propensión correctiva, con jugadores que tienden a responsabilizar al árbitro, a la ley o al juez, cuando el resultado les es adverso.

Los tres principales partidos buscarán aumentar su presencia en la Cámara de Diputados y sumar triunfos en elecciones de gubernaturas, presidencias municipales y Congresos locales. Cuatro aspectos hacen la diferenciadel juego político en esta ocasión: candidaturas independientes, la participación adicional de tres nuevos partidos nacionales, elecciones locales concurrentes y las normas en materia de fiscalización. Además, la posible alianza, parcial o total,entre el PRD y el PAN imprime un escenario distinto al de las pasadas elecciones federales.

En las últimas tres elecciones intermedias, el PRI ha obtenido prácticamente el mismo número de escaños: entre 237 y 241. Sus dificultades para obtener la mayoría absoluta no radican en los triunfos distritales (siempre ha superado los 163 requeridos), sino en el porcentaje de votos (no ha alcanzado 42.2% necesario para alcanzar 251 escaños). La dispersión del voto generada por la concurrencia de 10 partidos y candidatos independientes dificulta aún más el logro de tal porcentaje, aunque aumenta la posibilidad de triunfos distritales. Así, el escenario más probable para el PRI estará conformado por pocos diputados plurinominales y más distritales que en el pasado.

Al PAN le será difícil retener la gubernatura de Sonora y, en menor medida, la de Baja California Sur; sin embargo, es previsible que protagonice buenas contiendas en Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí, entidades que ya ha gobernado. Michoacán es una incógnita; aunque los tres partidos mayores concurren con fuerza, no se descarta la prevalencia del PAN. En elecciones intermedias, Acción Nacional logró su máximo histórico en 2003, con 80 triunfos distritales; un número que puede superar, aunque no así el porcentaje de 31, debido a la concurrencia de muchos partidos en 2015.

El PRD tendrá que emprender un serio esfuerzo para mantener la gubernatura de Guerrero y recuperar Michoacán y Baja California Sur. Por varios flancos se aprecia su necesidad de aliarse al PAN para mejorar su posición y, especialmente, para minimizar la merma de votos que podría significarle la presencia de Morena. Desde 1991, el PRD ha evidenciado severas dificultades para convertirse en una fuerza competitiva en elecciones intermedias; sin embargo, la concurrencia con elecciones locales puede mitigar contrariedades si presenta candidatos electoralmente eficaces. Guerrero, DF y Tabasco constituyen el reto, y Michoacán y Estado de México, la oportunidad.

Con las excepciones de Morena y PVEM, que tienen una posición consolidada, el objetivo de los partidos pequeños será conseguir 3% de los votos; una cuestión de vida o muerte para ellos. Para los partidos que carecen de una base electoral sólida, la posibilidad se centra en candidatos competitivos a gobernador.

Finalmente, el objetivo compartido es constatar que el cambio institucional ofrezca los resultados previstos: elecciones justas y en orden, campañas con apego a la norma, comicios concurridos y resultados reconocidos por los contendientes. Esta última meta, sin duda, la más difícil de alcanzar, independientemente de las causas de la inconformidad.

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