Punto de Equilibrio

En los zapatos del otro

Con motivo de las festividades del día de muertos, he recibido un simpático cartón en donde se ve a la huesuda muerte ataviada de túnica y guadaña caminando por una acera en dirección a la esquina en búsqueda de vidas que cegar, sin saber que a la vuelta  le asecha un grupo de perros que están pensando en echarse al plato sus huesos. Esta caricatura, describe con precisión la oportunidad que nos representa toda situación aparentemente adversa. ¿Cuándo iba a suponer la temible muerte que lejos de infundir temor a algunos, les representaría un suculento manjar?. Con esta óptica, es importante aprender a reconocer las oportunidades que pueden traernos los reveses que se presentan en la vida.Recién, la “Reforma Fiscal” con un afán recaudatorio ha impuesto mayores tributaciones a diversos sectores así como a contribuyentes cautivos, arguyendo que sus intenciones están orientadas no sólo a incrementar los ingresos hacendarios, sino fundamentalmente a la atención de necesidades sociales específicas.Ciertamente esta medida ha generado un gran malestar que, al igual que todo conflicto, tiene su origen en una percepción divergente entre la autoridad, los afectados y la población -que ya no se chupa el dedo-, en todos los elementos estructurales posibles de divergencia, es decir: en los hechos sobre los que dice fundarse, en la valoración de equidad, en la justificación de la necesidad que motivo estas cargas, en su prioridad, en la percepción de sus afectaciones colaterales en materia de empleo, en el significado de lo que es “la ampliación de la base” y en el cuidado de las formas, o mejor dicho en el descuido de las formas, pero al final, como dicen en los ranchos “juego que tiene desquite, ni quien se pique” pues  la sociedad, toda, estaremos atentos para asegurar que cada peso se aplique al propósito que se nos ha dicho se destinará y podría ser, que como a la catrina del cartón, a esta huesuda le aguarden los dientes de varios canes, comenzando por todos los legisladores, quienes por cierto no pagan tributaciones y sus elevados ingresos los sitúan justo en el nivel alto de la pirámide de quienes ellos mismos han catalogado como “los ricos” satanizando a quienes gracias a la bendición de poder contar con  un  trabajo para acceder a mayores ingresos -lo que no ha podido ser garantizado por la autoridad para todos los mexicanos-.Después de tanto desfiguro, lo menos que podemos hacer es exigir se les suprima todo privilegio, a ver si desarrollan la capacidad de ponerse en los zapatos de los que sí trabajan. ¿Usted qué opina?. 


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