Punto de Equilibrio

El poder de la propuesta

A lo largo del país y en revisión de las diversas notas periodísticas que cotidianamente se producen, inclusive en las redes sociales, no es sorpresivo encontrarse con un altísimo nivel de crítica y uno muy pobre de propuesta. Ciertamente no faltan los temas y desempeños paupérrimos, inadecuados e inclusive corruptos o excesivos y de prepotencia de tantísimos actores, que es difícil no caer en el juego de las descalificaciones, la denuncia. En esta dinámica que como sociedad no puede más que conducirnos a anatagonizar y a  exacerbar nuestras diferencias, es notable y habrá que recobrar su valor, el que las soluciones, el desarrollo, el avance y el verdadero cambio generalmente son resultado de la unidad y movimiento que se produce en favor de una propuesta, más que en torno a la protesta.
Recientemente me he encontrado con lo que considero es una fábula pues no tengo conmigo la fuente original de su procedencia, que nos cuenta que estando Sócrates sentado reflexionando, llegó un ciudadano ateniense que era su amigo y le platicó lo siguiente:
“ -Maestro, ¿sabes lo que me han contado de Fulano?.
- Antes de que me digas lo que te han contado, permite que te haga la prueba de las tres preguntas.- Su amigo aceptó.
- Primero, ¿Estás seguro de que lo que me vas a contar es cierto?, a lo que su amigo respondió:
- No, acaban de contármelo. Es decir, que no sabes si es cierto o no, contestó Sócrates.
- Segundo, ¿Lo que vas a decirme de Fulano, es bueno? - su amigo respondió:
- No.
Me quieres contar algo malo de Fulano, incluso no estando seguro de si es cierto, ¿Es así? Replicó Sócrates. El hombre avergonzado asintió.
- Tercero, ¿Lo que vas a contarme de Fulano, será provechoso para alguien?
No, realmente no , dijo su amigo. Y seguidamente añadió el filósofo: Quieres contarme algo que no estás seguro de que sea cierto, que no es bueno y ni siquiera es provechoso, ¿Por qué entonces hablar de ello? Vete de aquí con tus infundios y bulos.
En ocasiones olvidamos que la fundación de nuestra Nación Independiente, tras la violencia y la división, nació de una propuesta conocida como “Los sentimientos de La Nación” (J.M.Morelos) de una Visión y un ideal inspiracional. Frecuentemente invocamos nuestro deseo de trabajar juntos, unidos, fuertes pero “nuestra nave comienza a hacer agua” cuando nos preguntamos ¿Para qué,?¿Hacia dónde? ¿Con qué propósito?; Problemas de rumbo, problemas de propósito o de visión, más que de recursos. La confrontación y el disentimiento son herramientas valiosas cuando producen un desequilibrio que nos moviliza, pero lo importante de cualquier movimiento es su dirección. Su aspiración y su propósito resolutivo, no sólo la crítica. Antes de mirar al desempeño del otro, el desarrollo comienza por una autoreflexión sobre nuestras capacidades, nuestras propias aspiraciones y eficacia personal. Es decir, sobre los verdaderos motores que nos resultarán suficientemente atractivos para movernos hacia un cambio, ciertamente, sin dejar de contemplar a los otros desde la transversalidad de su propia operancia eficiente. Si más allá de nuestras propias frustraciones y enconos, nuestra actuación testimonial comienza por operar y moverse desde lo individual en busca de nuestra visión, los actores pasivos de un proyecto al vernos actuar, podrían encontrarlo tan ambicioso y tan atractivo, que un resultado podría ser, como sucede con la vibración de un diapasón, la alineación de todas sus prioridades, de todas sus agendas hacia el logro de un proyecto común en el que pueden verse reflejados diversos miembros de la sociedad y encontrar un sentido de ganancia igual o superior al de su propio proyecto y aspiraciones y conducirnos a vencer nuestros temores, a superar nuestras diferencias  y obstáculos, a posibilitar un cambio ideal. ¿Y tú? ¿Cómo imaginas a tu región, a tu familia, a tu espacio?. Yo veo un lugar de grandes oportunidades, en donde la tierra vale y TODOS, tenemos la oportunidad de trabajar, emprender y ganar bien.


El poder de la propuesta