Punto de Equilibrio

Con la misma vara

Viola Liuzzo, una joven madre de cinco hijos, manejaba su auto cuando otro vehículo con tres hombres se colocó a su lado para dispararle dos veces en la cabeza y asesinarla al instante. La razón del artero crimen, llevaba consigo a un muchacho activista negro, Leroy Moton de regreso a su casa en Selma en el Estado de Motgomery tras una marcha de protesta. Los asesinos, hombres blancos, integrantes del grupo Ku Klux Klan. En un día como hoy, pero de 1965, por estos hechos se llevaría a cabo por primera vez en la historia de los tribunales de Estados Unidos, un juicio en donde un jurado integrado por hombres blancos condenaría a prisión a tres hombres blancos.Parece increíble que la justicia se aplique de forma desigual, con varas distintas ante condiciones que no debieran ser relevantes frente a hechos ilegales o ilícitos semejantes. Esta diferenciación era notoria en los tiempos de un racismo recalcitrante y absurdo, hasta no hace muchos años en EUA., pero tales prácticas siguen vigentes en nuestro tiempo en muchos sitios en el mundo, frente a atenuantes raciales, sociales, económicas, políticas, religiosas e ideológicas. Si se permite el infanticidio bajo la invocación de derechos secundarios en contraposición al de la vida en un encubrimiento eufemístico llamado aborto. Cuanto más fácil es que bajo la invocación de los derechos humanos se arropen los delincuentes en medio de una evidente impunidad. Desde hace días vemos imágenes de vándalos que transitan en la ciudad de México para destruir y producir desmanes so pretexto de inconformidad o protestas,  atentando contra las propiedades de ciudadanos honestos e incluso atentando contra la integridad física de quienes indefensos les ven violentar su vida y quebrantar el orden. Faltan pruebas, hay atenuantes dicen quienes a cargo de impartir la justicia y cuidar el orden, dan clara evidencia de su complicidad en la articulación de estas movilizaciones.Que no se le ocurra por favor a ninguna víctima agraviada defender lo suyo, pues en esta lógica del absurdo resultará culpable y así, poco a poco, la temperatura y presión social ha ido subiendo hasta el hartazgo y se acerca el momento en donde la reacción permisiva de nuestras autoridades todas, frente a la evidente criminalidad e impunidad,  les  llevará, en el mejor de los casos, a su irremediable destitución. Para que, como el difunto Chespirito en su interpretación de El Chavo, le diría a su compañero Quico, “después no anden de chillones” porque con la vara que miden, serán medidos. 


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