Punto de Equilibrio

Los ensarapados

En un día como hoy, pero de 1514, el Rey Fernando de España, “El Católico”, autorizó mediante Real Cédula, el matrimonio de españoles con indias, atribuyendo un carácter igualitario y una normatividad de avanzada en un mundo en que la diversidad racial en una economía de esclavitud y desigualdad sostenía intereses económicos mezquinos.La fundación y crecimiento de nuestro Estado de Coahuilay Texas, estuvo soportado con mucho, en este apoyo avanzado que supo  corresponder a las alianzas entre el Reino indígena de Tlaxcala con los de España, para consolidar el desarrollo de Saltillo, La Nueva Galicia y el Nuevo Reino de León. Una muestra más de cómo una visión clara sabía abandonar los tapujos disfrazados de ignorancia y reconocer que los habitantes naturales de América eran seres humanos, no eran criaturas sin alma y que la diversidad racial era un accidente en la naturaleza de los humanos. Sólo los ciegos, los ignorantes o los corruptos, entonces y ahora, eran capaces de justificar lo injustificable o hacer creer que lo evidente era un absurdo o una mera convención.La historia nos muestra repetidamente que los retrógradas, no siempre son aquellos que otros califican como conservadores y que generalmente los liberales, los personajes de avanzada, son los que sin tapujos ni cortapisa van al punto de las cosas, saben llamar a las cosas por su nombre y defienden con todo, las libertades humanas. Mientras que los que se autoproclaman liberales acaban cediendo ante sus propios intereses, las libertades, derechos y principios de otros, no los suyos, por supuesto. Por algo fue, que de aquel enorme territorio sólo nos quedó Coahuila.En la conmemoración de esta cédula, recuerdo que la misma propició que 400 familias Tlaxcaltecas dieran soporte a 20 españolas para la Fundación posterior de Las Villas de Santiago de Saltillo y La de La Nueva Tlaxcala, trayendo a nuestra región norteña, el cultivo de cítricos y los ahora tradicionales sarapes y con ellos, el arribo de una expresión mexicana, que describe con claridad no sólo al que se hace pasar por un muerto o encobijado, sino el que requiriéndosele se aplique a una tarea, se tira al loco, argüyendo que el atuendo que porta, no le permite hacer lo que se le solicita, es decir, se hacen “los ensarapados”.Bien hoy por los que defienden la vida humana aquí y en donde sea, quienes no, no se hagan los ensarapados. 


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