Punto de Equilibrio

El descubrimiento de Europa

Quizá quién lee el presente título infiera que se trata de algún histórico hallazgo continental de Europa o el encuentro entre civilizaciones de América, Asia o de algún otro continente con la misma. Algo semejante me ocurrió hace algunos años cuando leí un titular que anunciaba: “Existen posibilidades de encontrar vida inteligente en Europa” y para mis adentros desconcertado pensé: “a que irreverencia y cinismo llegan algunos críticos con sus nacionalismos”, pero no, hoy como entonces nos referimos a otra Europa, a la luna encontrada orbitando Júpiter, junto con otras tres;  Ío, Ganímedes y Calisto, en un día como hoy, pero de 1610 por Galileo Galilei.Un descubrimiento como éstos no es irrelevante, menos aún cuando en particular alguno de  estos  satélites tienen dimensiones superiores a nuestra luna y podrían ser consideradas planetas, si en lugar de orbitar a Júpiter lo hicieran en torno al Sol. Se cuenta que los chinos ya tenían noticias de su existencia pero no fue sino hasta que Galileo tras observarlas por la mirilla de su telescopio de treinta aumentos, las registró y bautizó con los nombres que actualmente tienen, que estos cuerpos celestes junto con su descubridor pasaron a la historia astronómica.  No se si ustedes lo sepan, con eso de que uno suele quedarse con un nivel de conocimientos elemental y generalmente ya obsoleto, como por ejemplo el que el átomo no está compuesto sólo de electrones, protones o neutrones, sino de varias decenas de supartículas divididas, hasta donde conozco, en hadrones, mesones y leptones. Pues algo semejante ocurre con el Sistema Planetario Solar, sobre el que se nos enseñó que en torno al Sol, había solo nueve planetas y después se descontinuó a Plutón por su tamaño, exterioridad y la forma irregular  de su ciclo en torno a nuestra estrella. Hoy sabemos que, hasta el momento  Júpiter, no sólo posee las cuatro lunas de Galileo,  sino un total de 67 lunas, de las cuáles, las 16 más recientes no tienen aún nombre.Ayer conmemorábamos la epifanía, es decir el aniversario en que los tres magusa oi, acompañados por sus príncipes y quince mil soldados que hasta donde hoy se sabe, también eran reyes de Tarsis, Seba y Saba, los líderes religiosos supremos en su tiempo del zoroastrismo; los  mismísimos Damascus, Apellius y Amerius, según los griegos; Melkon, Gaspar y Baal-hashahr, según  los persas;  Sarachim, Galgalat y Malagat, según los hebreos ó; como nosotros los conocemos, los Tres Reyes Magos: Melchor,  Gaspar y Baltazar;  partieron de sus tierras siguiendo un hecho astronómico y astrológico que les anunciaba el nacimiento de un rey de reyes y el mismo Dios, el niñito Jesús y que les llevó a su encuentro para reconocer su autoridad política y religiosa suprema. Hasta hoy sabemos ésto, Dios nos de a todos la apertura, la humildad y el asombro, para seguir aprendiendo, pues bien dicen que nadie jamás puede aprender, aquello que ya cree que conoce y nos libre de la mediocridad que,  como bien diría Sherock Holmes: “...ignora lo que la supera...”. 


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