Punto de Equilibrio

De cabeza

Diversas noticias en los últimos días nos dan cuenta de una dinámica nacional de claro-obscuros, que nos recuerda que vivimos en una sociedad cambiante y que se encuentra harta de la ineptitud y de los dobles discursos. Por un lado, un grupo de vándalos que so pretexto de conmemorar los hechos violentos del dos de octubre de 1968, fecha en la que no habían nacido, transitan por la ciudad de México cometiendo todo tipo de tropelías con plena impunidad, mientras la autoridad permanece pasiva frente al reclamo y repudio social por estos actos. En contra parte, vemos una gran movilización estudiantil encabezada por estudiantes del Politécnico, que muy a su modo, pero en pleno orden, se manifiesta frente a La Secretaría de Gobernación a realizar una serie de demandas que son aceptadas sin aparente objeción. Dos actitudes distintas y frente a ambas la autoridad parece ser complaciente.Por otro lado, observamos una contraofensiva en el caso de la secuestradora Florence Cassez, que habiendo sido liberada por errores en su proceso, aún y cuando hay  testimonios directos de los agraviados sobre su participación criminal, ahora se hace la ofendida y pretende contrademandar. En contra parte en otro caso, militares en ejercicio de su encomienda de combate a criminales abatidos en  infraganti, son detenidos y tratados como civiles en Tlatlaya lo que está generando en redes sociales una invitación a marchar en su defensa el próximo día 10 para solicitar en Los Pinos se actúe conforme a las Leyes militares, invitación controversial que parece enfrentar a nuestras fuerzas armadas por la forma de actuar y proceder con militares en ejercicio de una orden.Como éstos, muchos otros casos, nos hacen preguntarnos no sólo por la justicia, sino por la capacidad de nuestros políticos y autoridades para gobernar y actuar de forma correcta y cómo la sociedad se los demanda. Mientras en una banqueta, religiosos y ciudadanos rezan frente a una clínica para impedir se sigan cometiendo infanticidios, fundamentalmente por adolescentes desorientadas, algunos legisladores les apremia votar por leyes que deterioran la fortaleza estructural de la familia, favorecen el aborto y so pretexto de derechos inexistentes sobre la libertad sexual de los infantes, atentan contra la patria potestad de sus padres y exponen a los menores sin capacidad jurídica de ejercicio para votar, a decidir sobre asuntos más delicados que en breve nos harán ver como algo común la pederastia o la zoofilia. En fin, todo parece indicar que se vive de cabeza y que mientras  “unos sospechan con el pecho, otros calculan con el... ¿pie derecho?”. 


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