Punto de Equilibrio

La brújula rota

Paradójico, pero cierto, cuando las necesidades actuales demandan profesionales que conozcan de manera objetiva y científica  el fenómeno del trabajo y sus múltiples implicaciones, así como la de aquellos asociados a las relaciones humanas asociados a: La transformación; la creatividad; la integración de equipos de alto desempeño; el liderazgo; la facultación; la incorporación generalizada de: menores, mujeres, ancianos y discapacitados, a la actividad económica; la reestructuración organizacional de empresas sin fronteras ni sujetas a espacios físicos determinados; la adaptación automática e inmediata del conocimiento y las habilidades de una organización a su medio; la alineación y administración  por valores (axionomía); el trabajo como unidad económica universal de cambio, pilar del desarrollo nacional y  derecho a la realización humana, no sólo como  un mero derecho al empleo; la remuneración del talento en las organizaciones por  factores críticos de éxito y; la generación e integración de grupos humanos de colonización y trabajo en ambientes y condiciones nunca antes imaginadas dentro y fuera del planeta. La producción de estos profesionales del trabajo y de especialistas de las relaciones industriales, atraviesa por una seria crisis que no sólo esta desviando a la carrera de su cause, llevándola a la parálisis, al retroceso, sino  inclusive hacia su extinción.Hago  esta reflexión como  Relacionista Industriales y Laborólogo, ante la evidente falta de visión profesional de  la Academia y de las Empresas, en donde la ignorancia de ambas  y su desvinculación mutua, así como la apatía de los propios egresados, el de las Asociaciones Profesionales respectivas y el olvido de las Instituciones fundacionales de esta carrera, la han ido reduciendo a papeles nimios y prescindibles que no son atractivos para futuros candidatos. Existe un abandono y desinterés por la profesión, sus pioneros murieron,  las instituciones que la fundaron y el de las que dicen representarle, así como el interés visionario de sus principales promotores hacia el interior del empresariado mexicanoal parecer se perdió. En mucho con la extinción del  Instituto para la Administración Científica de las Empresas (IACE) y la ignorancia y perdida de sentido y conscienciade los principios que llevaron a La Confederación Patronal de la República Mexicana  (COPARMEX) a crearla en nuestro país junto con la  carrera de Administración hace 60 años; Quizá sea un efecto del futuro que le depara también a otras profesiones como las ingenieríasfrente a un cambio económico reorientado a los servicios y a modelos de administración por competencias, pero, si algún profesionista podría saberlo son los colegas que hoy estamos dejando de formar. 


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