Punto de Equilibrio

La atracción de los cómos

Aficionado a las series televisivas, de cinematografía y literatura de investigación, tanto científica, tecnológica, artística, humanística, etc., en general en cualquier área del saber y hacer humano que hacen nuestra cultura, me resulta apasionante y retadora la oferta y producción de los contenidos informativos y formativos actuales y su evolución, para hacerles atractivos y mantenerles vigentes, al punto de llevarles a los extremos de la espectacularidad. La necesidad de mantenernos actualizados y enriquecidos por contenidos atractivos, nos lleva a una suerte de adicción al entretenimiento, que sutilmente va cambiando y modelando nuestro ser, por una alta oferta de detalles accidentales de todo tipo, que nos van conduciendo al olvido de las preguntas y respuestas sobre lo fundamental y llevándonos como sociedad a una cultura mas interesada en la practicidad y en los  Cómos, que en la trascendencia y prioridad de los Qués, Por qués, Para Qués o Hacia dónde.
Si uno analiza los contenidos que hoy nos están atrapando como sociedad, observará que gradualmente han transitado de la oferta de los propósitos, ideales y visiones a la de las soluciones, aplicaciones y la ejemplaridad práctica y así, por mencionar un ejemplo, en las series de corte policiaco o los trillers, podemos observar detalles escrupulosos sobre la forma en como los delincuentes perpetraron un robo, un secuestro, un homicidio o articularon una eficiente organización delictiva de tal modo, que los detalles de su forma de operar son asimilados por la audiencia como contenidos altamente valorados e inclusive atractivos como soluciones o tecnologías antes no pensadas, convirtiéndose en modelos ejemplares en una sociedad que hoy parece poner por delante en su escala axiológica a “lo que sirve, es útil, viable, práctico, exitoso, placentero o satisfactorio” sobre “ lo que es necesario, importante, fundamental, enriquecedor o trascendente”.
Nos asombramos de las conductas que  lesionan a nuestra sociedad y no estamos cayendo en la cuenta de que gran parte de éstas, las estamos propiciando todos, al exaltar y demandar contenidos que posicionan a protagonistas, casos y situaciones perversas, ilícitas, inmorales y detallan las soluciones usadas y presentas como eficientes y veladamente validadas como apropiadas.
Estos modelajes incluso han permeado nuestras instituciones, a la familia y nuestra manera de pensar y proceder al punto en que nuestro país, estados, regiones y localidades han perdido la noción de una Visión, de un propósito y la oferta de sus llamados planes, en el mejor de los casos son listados de acciones, muy detalladas “y viables”  pero en ocasiones huecas o inclusive contrarias, adversas, ilícitad o innecesarias a las prioridades de la sociedad.
Nuevamente se hace presente la necesidad de replantearnos la forma de participar y modelar nuestra visión y sentido como comunidad y en ello, los medios de comunicación tienen relevancia y una responsabilidad insoslayable. Es tiempo del tránsito de los contenidos informativos a la producción de contribuciones de reconstrucción y modelaje social y de valor, a riesgo de que, de no hacerlo, ciertamente estaremos muy entretenidos y generando ganancias, pero empinando y disolviendo a una sociedad que hoy pedalea una bicicleta para no caerse, sin importar a dónde se dirige.


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