Punto de Equilibrio

El acto que nos hace

Este próximo viernes conmemoramos El día del trabajo. Un acto que suena ajeno o extraño para muchos que, sumidos en la desesperanza del desempleo, creen que los alcances de un acto como éste fuera sólo seguridad y sustento. Pero el trabajo, este gran ausente necesario en la vida de todos, no es sólo un fenómeno de ocupación, de transformación, de creación de adición de valor, finalidad y propósito a una materia, sino la acción misma en donde el hacer nos construye.

Trabajar hoy, es la acción misma de dignificarnos y construirnos como personas al hacer y, si tenemos en mente la implicación que a este acto corresponde, el garantizarlo como un derecho para todos debería ser una de las tareas primordiales de la sociedad y gobierno.

Garantizar el trabajo, no sólo significa garantizar el empleo, el acceso a un sueldo remunerador, es también garantizar la creación de valor para una sociedad, la realización y trascendencia de una persona en el adecuado ejercicio de su vocación, la reivindicación del quehacer y del propósito elegido.

Trabajar es un acto humano al que le precede la razón y el conocimiento que reflexionan y eligen, transforman a una obra y a su agente, satisfaciendo las necesidades primordiales de una comunidad con la producción de un bien y/o la prestación de un servicio remunerado, pero que en ello realizan a su agente; que al transformar decide y cambia el mundo dándole forma y propósito, además de modificarle  en este acto, no solo como el ser social que en el interactuar con el otro se hace humano, o se construye como un ser de cultura, sino quien además se transforma y cambia como persona pues en su ejercicio cambian las bases proteínicas que hacen a sus genes y perfeccionan su especie.  

Si una sociedad desea perdurar y crecer, jamás debe perder de vista que es gracias al trabajo y a las empresas que lo propician que se construye no sólo toda riqueza económica, sino también la dignidad y “estatura” de los ciudadanos que, probando su vocación y talentos se hacen humanos y construyen la ciudad.

Honremos al trabajo y con el también hoy a las empresas, a los emprendedores todos, que nos brindan como el primer gran producto de bien, la oportunidad de hacernos humanos.

Hay de aquel corto de miras y razón, que enfermo de egoísmo o de soberbia, ignorante o confundido cree, que los emprendedores se llevan cosas, cuando gracias a éstos muchos seremos lo que somos para que otros como nosotros sean más y mejores. 


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