Punto de Equilibrio

Riesgo no calculado

Uno de los temas de mayor relevancia, no solo en las finanzas institucionales, sino en las públicas e incluso en las domésticas, es la previsión y el manejo de riesgos.

En un entorno económico pauperizado, un ciudadano evalúa sus ingresos contra sus obligaciones y necesidades y se da cuenta que le resulta más económico tener un auto usado que uno nuevo, un auto con placas toleradas que le amparan su derecho a circular, en lugar de uno al corriente que le implicaría el pago de los derechos de tenencia y el plaqueo.

La autoridad evalúa el no infraccionar a estos vehículos porque su informalidad le resta poder coersitivo y decide ser más exigente “con quienes si pueden pagar”, quizá en este análisis, se daría cuenta que el número de autos irregulares rebasa su capacidad para retenerlos, lo que conlleva a que más vehículos busquen la informalidad y decidan asumir el riesgo que conlleva el vivir al margen de la ley. 

En esta lógica, la probabilidad de que un crimen sea castigado es tan reducida y la impunidad tan probable que hay quienes deciden ser delincuentes, pues en su análisis financiero y libre de toda implicación moral, les resulta más rentable.

El que atropella, mata y huye, en esta lógica, corre menos riesgos que aquel que en un accidente atropella, hiere y se hace responsable de las consecuencias de su impericia.

El que trabaja y cumple cabalmente con sus impuestos hoy, como un “contribuyente cautivo” se pregunta por el uso que la autoridad hace de ese recurso, cuando sus esfuerzos por ser un trabajador formal, le llevan a prescindir del dinero que ganó para un beneficio desconocido que, si en sus manos estuviera el poder elegirlo, quizá serviría para darle un ingreso a un familiar que vive en desempleo, pagar la colegiatura de sus hijos o acceder a un mejor servicio médico, pues estos derechos aún no son garantizados por el gobierno y por consiguiente, un buen día decide vivir en la informalidad.

Nuestra sociedad atraviesa por un momento de crisis, pues al parecer la informalidad hoy conlleva menos riesgos y mayores beneficios que la formalidad y el orden.

La familia parece irse desintegrando porque es más económico, vivir en amasiato, no hacerse cargo de la prole o cónyuge, menos de los ancianos o discapacitados, enfermos o desempleados.

Cero compromisos, libertad plena, gozo garantizado, total, no pasa nada.

Que si el chamaco delinquió, que huya; Que si quiere “vivir plenamente su sexualidad” “lléguele mi bro.”, total, aquí está un sistema anticonceptivo y si te falló, este otro para “el after”, si no el aborto, total matar a un bebé por una noche loca es un riesgo que puedes asumir porque “no pasa nada”, es más ya hasta lo harán permisible porque atrás hay una economía de riesgo y hoy son más importantes las  tortugas o los animales maltratados ¿no?. Y si alguien osara decir lo contrario se le puede hacer bullying porque el orden, el respeto, lo lícito al parecer hoy no importan. O al menos al parecer hoy son un riesgo que no ha sido calculado, aunque pronto, puede ser que a algunos quizá les cueste una elección. ¿Qué no?... 


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