Punto de Equilibrio

Piénsalo de nuevo, regresa

En un día como hoy, pero del año 750 d.C. La Dinastía Abasi, se hizo del control del Islam, tras el asesinato de los miembros de toda la Dinastía Omeya. Durante la Sexta Cruzada, también en un día como hoy pero en el año 1229d.C. en Palestina, Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico firmó una tregua de diez años con Al-Kamil, tras recuperar  Jerusalem, Nazaret y Belén, sin ninguna señal de lucha.Siglos de violencia en donde la espada, la sangre y la confrontación de credos; alimentan el odio y la crueldad inadmisibles, que hoy,  se vuelven a presentar con radicalismos político-religiosos bajo intereses económicos y de dominio por parte del Autodenominado Estado Islámico de Irak (ISIS) que, en búsqueda del poder en Irak,  Libia y Egipto, por lo que parece ser la consolidación de un califato, recurren una vez más al terror, ahora mediatizado y extendido por redes, de modo viral.No son los musulmanes, aunque digan serlo, no son solo yihaditas de línea dura, son exmilitares, fanáticos que dicen aplicar la Sharia o Ley Islámica con rigor, terroristas ideológicamente radicales del Partido Baaz que al amparo de la Yihad o “guerra santa” hacen del terror un arma para victimar a los cristianos y a otros no creyentes de su fé considerados infieles y enemigos en su territorio. Expertos en terrorismo, saben que estos demonios de violencia, fruto de la mezcla de fanatismos de todo orden con la política, tienen por medio fértil la pobreza, la desesperanza o el desapego y se les debe enfrentar con poderosos argumentos de razón, de alta sensibilidad y sentido común, a veces tan directos y descarnados como el mal que difunden para producir miedo. Éstos, crecen y avanzan por todo el mundo y como otros malandros, hacen presa de los más débiles, de aquellos cuya autoestima ha sido menguada por el desprecio de la sociedad o incluso de su familia. Operan enrolando a los débiles, a los titubeantes, haciéndoles sentirse aceptados, poderosos y parte de un grupo que “los aprecia y recompensa”. Por lo que debemos estar atentos a radicalizaciones, seguir de cerca a nuestros jóvenes, fortalecer a la familia, la autoestima y nuestros valores sociales, cuidando que la política no pretenda convertirse en una deidad y que en nombre del o lo que sea, atenten contra la paz, la vida,  el sentido común o el orden natural; porque si no lo hacemos, pronto estaremos expuestos a extremismos, a su rechazo, violencia y exterminio. 


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