Punto de Equilibrio

Oportunidad para lo posible

El actual acceso a las tecnologías de la información, posibilita crear y recrear mundos fantásticos con gran detalle, esta posibilidad, si bien ha permitido imaginar y crear proyectos y visiones antes inimaginables,  ha influido fundamentalmente en las nuevas generaciones, la pérdida de su capacidad de asombro. El siglo XX permitió a las generaciones nacidas hacia los años 60’s, ser testigos de cambios asombrosos que se han sucedido de forma creciente y a tal velocidad que, quienes no los vivieron, los consideran increíbles, lejanos y extraños a su mundo. Hoy parece imposible un mundo sin la conectividad de la telefonía y de los medios electrónicos, pero hasta hace tan sólo, poco más de cincuenta  años, pensar en teléfonos sin cable, computadores personales, transmisión electrónica y distante de imágenes, voz y datos era hablar de recursos de mundos de ficción. El tránsito de la radio a la televisión de blanco y negro y de ahí a la de color, fue veloz, hoy, pensar en televisores y radios de bulbos o transistores en un mundo que nació con los chips, los microcircuitos y las nanotecnologías es inconcebible.Paradójicamente, las  generaciones que hoy se ubican en un mundo de cambio y se adaptan a éste, no experimentaron el cambio, son como peces que se mueven en el agua, pero aparentemente no se percatan del medio en el que se desplazan y no están preparadas para vivir en un mundo que hasta hace poco podía vivir sin el 90% de los recursos que hoy consideran indispensables o signos del desarrollo. Estas generaciones nacieron en un mundo en donde, desde la virtualidad todo parece posible, pero al momento de tener que pasar de ésta a la aplicación o construcción real suelen detenerse. Son una generación que sobrevalora las redes sociales y tiene graves dificultades para establecer una comunicación cara a cara o relaciones maduras. La velocidad en la que han nacido les ha llevado a vivir de prisa, a no generar raíces, a no saber del sentido del compromiso, a vivir con gran intensidad en la superficialidad, a no leer completo, a vivir de sumos, jugos y extractos sin dar tiempo a la experiencia de comerse una naranja. Hoy, conmemoramos el lanzamiento en 1975 de una sonda espacial no tripulada que llegó a Marte, el Viking I y también el lanzamiento en 1977 de la sonda espacial Voyager 2, que llegó a las proximidades de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, permitiéndonos conocer de forma distante, pero real, otros mundos. Los desafíos y sueños imaginados ayer hoy son posibles, la pregunta es, ¿los sueños de las generaciones de hoy lo serán? o ¿permanecerán viviendo en el confort de la virtualidad de una generación onírica que no se asombra y construye entidades de razón, porque no pueden sumar sin una calculadora, socializar y ser sin un chat, realizarse sin un empleo que ellos podrían generar, o amar y vivir en paz, porque la vida que experimentan es como la de los abatares que construyen para jugar a “hacer” lo que sea sin que lo que hacen sea. 


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