Punto de Equilibrio

El México que nos demos

Hoy sería bueno hablar de nuestra Constitución, de la Carta Magna que habla de los principios, derechos y obligaciones que nos hemos dado, ya lo hemos hecho en otros años. Hoy sería bueno hacerlo, tanto de ésta, como de nuestros símbolos,  de nuestra visión y proyecto de país, que debieron recoger ideales compartidos.
Pero pareciera que estos pertenecieron a otros hombres, de otro tiempo, de otra formación, de otra estatura, con otra sed.
Hoy, veo un promocional televisivo de la Cámara de Diputados que reduce los colores y el simbolismo de nuestra bandera a una basofia mercadotécnica que, pareciera pretende resultar inspirador y poético, pero que proyecta una vergonzosa ignorancia de quienes lo hicieron  y en lugar de proyectar seriedad y seguridad en nuestros legisladores solo nos habla del poco cuidado e importancia que le dan a nuestra identidad nacional. Es una verdadera  vergüenza la equiparación de nuestros colores patrios   con el  verde de una esperanza inventada por poetas, con la afirmación de que el blanco es unidad y con la asociación del rojo a un sacrificio idílico, olvidando la independencia, la religión y sus valores y la unidad trigarantes.
Hoy conmemoramos el contenido de una constitución que ya no se enseña desde primaria,  como hace años se hacía con el civismo, aún y cuando se sigan practicando honores a nuestra bandera.
Si nuestros legisladores no saben lo que la bandera o nuestro escudo significan, si su originalidad parece llevarles al irresistible deseo de inventar nuevas leyes y descubrir hilos negros en lugar de fortalecer nuestras instituciones que podemos esperar de la salvaguarda a los contenidos de nuestra carta magna.
Hoy sería bueno hablar de la Constitución, de nuestros principios, derechos y obligaciones, de nuestras garantías, de nuestros símbolos patrios de su trascendencia, hacerlo a fondo, construir el conocimiento de nuestra identidad nacional desde la niñez y saber del México que nos dieron, del México que no  queremos  y del México que todos proyectamos darnos, hoy sería bueno hacerlo como parte de nuestras responsabilidades ciudadanas en la formación de nuestros hijos, porque eso ya no se estudia en la escuela y los ejemplos  de nuestras autoridades a cargo de ello es tan pobre.


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