Punto de Equilibrio

Inteligencia social

Lo que no se mide, no se mejora. No puede haber un referente de movimiento, de retroceso o progreso, si antes no se cuenta con un punto de partida. Estos principios elementales, diferencian a una sociedad avanzada y con propósito o destino claro, de un grupo humano que evoluciona de forma espontánea, como lo haría cualquier ser viviente que ata su existencia únicamente a su ciclo biológico; condición que en definitiva, no es parte de nuestra naturaleza ni de  nuestra vocación o destino como personas, seres sociales o comunidad, pues nuestro progreso y realización como humanos  procede de nuestras visiones y elecciones libres y más trascendentes. La civilización es producto de un proceso social que debe construirse y planearse a partir de referencias que nos orienten. Una comunidad no puede progresar si desconoce quién es, qué quiere, en dónde está, hacia dónde y por qué se dirige a tal destino. Así de relevante es la información y así de importante debemos considerar la reciente base de datos presentada en días pasados por el Instituto Metropolitano de Planeación y Competitividad.El que hoy se disponga, para la zona metropolitana de nuestra Comarca, de una herramienta estadística, con referentes históricos, que nos permita acceder a información básica de los diferentes áreas y categorías de vida de nuestra (economía, gobierno, seguridad, sociedad y sustentabilidad), y qué esta información sea  tomada de diversas fuentes directas, rastreables, accesibles vía internet, Facebook o Twitter,  es el principio de un sistema de gestión inteligente y ello es algo que debemos felicitar y aplaudir, pero,  como todos los sistemas es un activo valioso que debe ser mantenido, consultado, actualizado y usado por todos, para que cumpla eficientemente su propósito. “Dime que mides y te diré como me comporto” dice un refrán, por ello es fundamental la participación de la sociedad en la mejora y aprovechamiento de este recurso. Al incursionar en la herramienta, encuentro datos útiles y también oportunidades. Por ejemplo, Indicadores aún más avanzados como los del Índice de Bienestar Subjetivo y del Progreso de la Sociedades (BIARE), que además de abordar las dimensiones: de Progreso Social, Calidad de Vida y Sostenibilidad,  lo hace  a partir de la percepción cotidiana de cada ciudadano, podrían ser considerados e incluidos. Los resultados de las metodologías de medición de la pobreza y desigualdad que ha venido realizando en México CONEVAL con base  INEGI, apuntan hacia  el uso de éstos, como la orientación más completa y correcta, pues además de alinearse a los  componentes  y orientación aportados  en esta vertiente de medición, por los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU –ODM-. Ubicado dentro  de los indicadores conocidos como indicadores de bienestar “subjetivos” ( no porque se refieran sólo a unidades de percepción u opinión,  sino de correspondencia específica a las condiciones existentes en  las comunidades en que se aplica )  sus bases no parten de una referencia económica o de mercado, sino de realidades específicas diversas, cuantificables y comparables. Surgido de un consenso internacional creciente como un informe encomendado a dos premios Nobel ( Joseph Stiglitz y Amartya Sen ) así como al presidente del Observatorio francés de Coyuntura Económica ( Jean Paul Fitoussi), en 2009concluyó que el progreso de las Naciones, además de los datos duros considerados por el PIB y otros  Índices de bienestar social,se deben considerar las llamadas externalidades positivas o negativas de la actividad económica, que no tienen un valor de mercado o que no son susceptibles de medición bajo una métrica monetaria, para determinar con mayor rigor El Progreso, no sólo en términos económicos o demográficos, sino de equidad, modo de pensar, participar,creer,  relacionarse, trascenderse, sentirse feliz, útil, importante, en paz o con posibilidades de mejora. Hoy, el Sistema del Implant, nos abre la posibilidad de establecer tendencias de nuestra zona metropolitana, se ha programado la adición de un módulo geoestadístico y, si además, incorpora herramientas avanzadas como el Índice BIARE, estaríamos en condiciones no sólo de deducir si nuestra comarca ha evolucionado o involucionado, sino además entender porqué y producir de manera planeada e inteligente los alcances y velocidad de nuestro progreso, aprovechando este salto que hoy brindan los sistemas de inteligencia social, pero debemos aplicarnos a esta tarea. 


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