Punto de Equilibrio

Hablando somos

¿Alguna vez te has sentido ignorante? Yo sí, muchas veces, siempre, todos los días. El mundo y sus realidades son tantas y diversas que pretender saberlas todas es prácticamente imposible y frente a ello, lo correcto es reconocer nuestra ignorancia y estar abierto a la posibilidad de conocer y aprender para poder ser más y mejores. Ningún ser humano puede aprender aquello que ya cree saber, del mismo modo que  jamás los ojos podrán ver lo que la mente ignora.

Limitaciones, que sólo pueden ser vencidas si somos conscientes de éstas y superamos nuestra arrogancia y la soberbia que  puede  conducirnos a suponer que los otros no saben y hablan mal, o que inventan “rollos incomprensibles y complejos” que, porque no entendemos y  suponemos saber lo suficiente para juzgar al otro, decimos que el otro está equivocado, que es un tonto o un ignorante; cuando el equivocado, ignorante y tonto es uno, que no se da cuenta que desconoce el lenguaje y saber experto del otro y toma a mal, el que el otro intente explicarle con demasiadas palabras un saber preciso e ignorado exponiéndose, por cortesía a ser juzgado como tonto por nuestra ignorancia.

Comparto hoy esto, pues el mundo y nuestro país  atraviesan por una crisis que se hace cada vez más compleja, La Babel de nuestros días, cuando sus diferentes actores no están dispuestos a escuchar y a concederle la razón al otro, a darnos la oportunidad de reconocer y aprender del otro, pues quizás ello nos permitiría  llegar a los encuentros, a las soluciones, a las sinergias al crecimiento que anhelamos.

Ayer, leía un poco de gramática poética y me encontré con un mundo de expresiones olvidadas por mí: los metaplasmos: elisión, aféresis, síncopa, apócope, prótesis, epéntesis y paragoge.

Recordé por qué el Español me parecía una enseñanza en otro idioma, la dificultad que me produjo pasar del conocimiento de los elementos de la oración y la frase, cuando del simple sujeto, verbo y complemento, entré al obscuro y complejo mundo de los sustantivos y adjetivos, tiempos, pronombres y modificadores de objeto, directo e indirecto;  cuando toda aquello, antaño era solo un predicado y les decía a mis maestros de lengua: “Por favor hábleme en Español” y su respuesta era “Precisamente en ese idioma estamos hablando pero requiere aprenderlo”. 

Qué difícil no sólo es hablar en el idioma propio o preciso de nuestros saberes profesionales, qué difícil es saber hablarle al otro en nuestro idioma, cuando el otro juzga que nuestra propiedad en el uso de la palabra es equívoca o viceversa, pero habrá que perseverar y ser pacientes, pues al final, cada quien es tan grande o pequeño como sus palabras y las palabras siempre serán la construcción expresa de nuestras ideas y visiones; y éstas nos llevarán tan lejos como nos lo permitamos.

La vida es corta y sé que sólo eso nos llevaremos,  como dice el budismo: “Si cambias tus pensamientos, cambias tus emociones. Si cambias tus emociones, cambias de actitud. Si cambias de actitud, cambias tu vida. Si cambias tu vida, cambias tu destino”. 


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