Punto de Equilibrio

Habemus Patriam

Uno de mis maestros decía que los mexicanos detestan el final de las fiestas, por lo que cuando consiguen su propósito, se les olvida qué, o para qué, querían hacer lo que buscaban hacer y, como los adolescentes enamorados, les llenaba de temor el momento de asumir sus responsabilidades con frases como “Ya me dijo que sí y ahora qué…?

Si no, pregúntese, ¿Por qué celebramos la independencia de México el día del grito de Dolores y no cuando entró triunfante el Ejército Trigarante o el día de hoy 23 de Octubre, cuando fue Proclamada?. Igual sucede con el aniversario de la Revolución, a algunos de nuestros compatriotas les fascinan las iniciativas, pero parecen detestar o ignorar el sentido de “las terminativas”.

Si analizáramos a fondo nuestra historia como una línea continua de sucesos en el tiempo, observaríamos que nuestra sociedad pareciera ser producto de una inestable sucesión de acontecimientos inconclusos o de efímera consolidación. Podríamos ver, como una gran diversidad de grupos humanos nómadas transitaban por el territorio y recién se asentaban en este mientras eran dominados por el arribo y el dominio de otros grupos migrantes de norte a sur. Nos percataríamos de como los grupos más antiguos serían dominados por otros que, bajo la figura del imperio les someterían y exigirían tributo. Interpretaríamos a la conquista como un acto posible sólo por el ánimo de los grupos dominados, para obtener su liberación del yugo azteca. A la colonización la veríamos como una reconfiguración de poderes y la distribución de recompensas que se sostuvo hasta que la imposición y los tributos españoles fueron asfixiantes para los criollos y se vieron amenazados por la invasión francesa a España, de ahí, transitaríamos a una independencia iniciada y consumada por criollos, pero también cuestionada por cada nuevo caudillo y grupo de poder, pretendiendo ponerle a los otros sus reglas y así continuaría la historia, hasta el momento en que los intereses de los que por su acceso a la educación o a posiciones socio económicas equiparables a lo que hoy podría considerarse una clase media, eran amenazados por nuevos protagonistas, todo en un continuo que parece no haber cesado ni tras la revolución mexicana, ni haberse modificado con la alternancia política. Bien dice un refrán, que nadie experimenta en cabeza ajena y los legisladores de hoy parecen ignorar la historia de esta Patria y, como los osos cegados por la miel, parecieran no advertir el alboroto que están creando en el avispero.

Es lamentable observar la ignorancia que han dejado ver al aprobar una absurda miscelánea fiscal, disfrazada de una reforma que no existe, un proyecto que, ni aún remendado, cumple con los propósitos con los que se pretendió vender a todos, pues no amplía base tributaria alguna, desalienta y atenta contra el empleo y la tributación formal, no favorece la formalización de las actividades comerciales o productivas, le pega a diversos sectores productivos que están creando empleos, implica modificaciones vinculantes a nuestros tratados internacionales que parece aún no han advertido y, en el afán de imponerla, la retahíla de explicaciones estúpidas de quienes parecen aún no entender la caja de Pandora que están abriendo, no se hace esperar, por ejemplo, algunos han dicho: “homologamos la tributación de la frontera con la del resto del país porque es lo justo”, ¿De dónde demonios les salió lo justiciero? ¿Qué acaso no es evidente que la diferenciación no se trata de un asunto de justicia sino de competitividad? A dónde creen que harán sus compras nuestros paisanos del norte, aquí o en el otro lado, pero claro, ¿Cómo pretender, que algunos de nuestros legisladores comprendan problemáticas de orden federal cuando es clara el alcance de su formación y visión?.

Me resulta ofensivo e imprudente lo que hoy está ocurriendo y bueno, una vez más la historia parecerá repetirse si nuestros senadores ahora, siguen el ejemplo de los diputados que les envían estas pelotas, como aquellas que cuenta Shakespeare le envió Francia al Joven Enrique V. Pero, ¿Qué puede decirles este mexicano que solo repite lo que hoy escucha en todas las puertas?. Hoy es el aniversario de la proclamación de nuestra independencia y aunque a los insurgentes nunca les agradó la participación de los realistas para hacerla posible y prefirieron borrar este día de nuestras agendas hoy Habemus Patriam.

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