Punto de Equilibrio

Exclusión

Cuando el mundo parece tender a ser incluyente y se pretende ser más justos o equitativos, estamos cometiendo errores que harán nuestras diferencias más profundas con el riesgo de volver a algunas instituciones ineficientes. La libertad de suyo nos lleva a seleccionar un bien, frente a un universo de bienes que permanecerán en su estado preliminar, para no decir que serán desechados por el que elige de entre muchas opciones, sólo una.Cuando alguien pregunta si se es incluyente, en estricto sentido no debe esperar a que uno elija a algo o alguien por encima de los otros en función de este afán, sino que lo incluya dentro del universo de sujetos o bienes frente a los que hará su elección, eso es lo justo y así, si por ejemplo, busco a una persona con el mejor talento para escuchar e incluyo sin excepción a todos en una lista de individuos reclutados para participar en este ejercicio, podría resultar que el elegido sea un invidente que ha desarrollado al extremo su capacidad acústica y se le elige por tal capacidad, no por un malentendido mandato de inclusión. Lo mismo sucederá en asuntos de género, ideología, raza, capacidades físicas, preparación, etc. La selección y la libertad que de suyo son procesos excluyentes, pueden ser justos e incluyentes cuando el universo considera a todos y la elección se determina en la singularidad o un criterio de búsqueda válido.Ser incluyente, no debe conducirnos a caer en el peligroso juego de la proporcionalidad y las cuotas. Por ejemplo en un equipo de fútbol solo hay un portero y un determinado número de jugadores en otras posiciones, si alguien califica esta disposición de inequitativa tendría que haber más porteros o delanteros y menos defensas, haciendo quizá infuncional al equipo. Lo mismo sucedería en una orquesta sinfónica o en una empresa, si en un afán de buscar lo que consideramos equitativo, la selección e integración de éstas no sigue requerimientos que funcionalmente las harían operativas, sino otros que las harían parecer equitativas o vanguardistas pero infuncionales. En algunas empresas e instituciones educativas se están retomando criterios electivos equivocados, algunos de ellos incluso obsoletos y desechados,  pues se está recurriendo a evaluaciones imperfectas y a priori, que olvidan que el desempeño y elección humana no se limitan a la existencia de determinadas características de orden intelectivo, emocional, ético, psicológico o genético, como sucede en la película de GATACA. Hay quienes creen que determinadas características físicas o intelectivas garantizan el éxito, cuando, si bien éstas  no necesariamente son determinantes o decisivas, por ejemplo, hay instituciones que basan su selección en la aplicación de los arcaicos test de Coeficiente Intelectual y que solo dan un limitadísimo perfil de capacidades, numéricas, verbales o espaciales, cuando hoy se habla de multiintelectualidad y hay otras que confunden la moral con la psique y la conducta o con las normas positivas y están haciendo de sus procesos electivos unas verdaderas kimeras, éso, eso sí es exclusión y además torpeza. 


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