Tercer Grado

El retrato de la tragedia

La semana pasada, en Monterrey, un joven disparó contra su maestra y compañeros de clase, y después se quitó la vida. La tragedia quedó grabada en una de las cámaras de la escuela y el video no tardó en propagarse en redes sociales. Millones de personas lo vieron y, aun así, los medios no usamos esas imágenes.

Más de un periodista se preguntó entonces si habíamos hecho lo correcto. Ciro Gómez Leyva, por ejemplo, sugirió que no. Argumentó que esas escenas eran parte sustancial de la nota y recordó testimonios gráficos tan emblemáticos como la niña del Napalm en Vietnam o el niño sirio muerto en una playa de Turquía.

Aunque no comparto esa opinión, reconozco que el manejo de imágenes de violencia es motivo de debate abierto entre los periodistas. En la realidad, los balances se definen caso por caso entre el peso noticioso de una imagen y los valores que la ley y cada medio deciden tutelar. Ahí entran, por ejemplo, la protección legal a menores o la ponderación sobre las posibles consecuencias de la divulgación.

Al final está el valor periodístico de una imagen: ¿aporta algo para poder captar a plenitud un suceso? ¿Nos permite ver el contexto más amplio de lo ocurrido? No es el caso del video de la tragedia en Monterrey; esta historia puede contarse y entenderse perfectamente sin esta grabación. El material presentado no muestra nada distinto a lo que la autoridad ha dicho o lo que se he reportado.

Esas imágenes tampoco nos confrontan con una situación que vaya más allá de la tragedia particular ni aportan elementos para entenderla mejor, lo que sí ocurre con las icónicas fotografías que expusieron las atrocidades en Vietnam y la crisis humanitaria del éxodo sirio.

Lo que sabemos es que lo de Monterrey fue un acto aislado, producto del desajuste psicológico súbito de un adolescente que usó una pistola legalmente obtenida por su papá. Estamos ante una desgracia que se agota en el hecho mismo.

Todas estas consideraciones fueron las que inclinaron la balanza a favor de la prudencia, por encima incluso de las dinámicas en las redes.