Tercer Grado

Tres lecturas sobre el bajo crecimiento mundial

En este espacio he tratado de documentar las causas de la frustración y el enojo que manifiestan amplios sectores de la población. En ese desencanto social subyace el bajo crecimiento observado en el mundo desde la crisis económica de 2008.

Por ello aquí recupero algunas coincidencias de tres lecturas acerca del lento avance de la economía: U.S. Economic Prospects: Secular Stagnation, Hysteresis, and the Zero Lower Bound, de Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro de Estados Unidos”; How to Restore Equitable and Sustainable Economic Growth in the United States?, de Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, y Five Reasons for Slow Growth, de Michael Spence, también premio Nobel de Economía y profesor en la Universidad de Nueva York.

Una primera coincidencia tiene que ver con los efectos de la desigualdad sobre el crecimiento. Los autores señalan que las familias con mayores ingresos gastan un menor porcentaje de su ingreso respecto de aquellas que reciben menos. Conforme la desigualdad crece, también aumenta la propensión a ahorrar y ello debilita el consumo.

La segunda coincidencia se refiere a la transformación estructural de la economía y a sus efectos desfavorables en la inversión y en el consumo. La nueva economía de servicios es menos intensiva en capital. Summers nos recuerda que empresas como WhatsApp no necesitaron invertir miles de millones de dólares para superar el valor de capitalización que hoy tienen corporaciones tradicionales como SONY. Stiglitz advierte que la nueva economía, al ser intensiva en conocimientos, de un momento a otro deja en la obsolescencia a los trabajadores menos calificados, y Spence nos recuerda que esta transformación ha eliminado empleos de ingreso medio.

La tercera coincidencia es que, bajo estas condiciones, la austeridad del gobierno debe ser repensada y replanteada. Spence sostiene que hay capacidad subutilizada para intervenir fiscalmente y promover el crecimiento, mientras que los otros autores nos dicen cómo hacerlo. Para Summers, mantener la austeridad sería contraproducente y para Stiglitz es un recurso que solamente aseguraría un desempeño económico pobre.

Los tres expertos consideran que, ante el estancamiento secular, tomar la alternativa de ser pacientes, de esperar y no hacer nada para que el mercado haga su trabajo, es un camino inviable.