Tercer Grado

De la indignación al voto en España

En México el hartazgo con la política y la crisis de confianza en los partidos nos lleva a preguntarnos si tiene sentido votar. Nuestro sistema de partidos no ofrece suficientes opciones para un electorado cansado de lo mismo. El contraste con España es evidente. La indignación allá se está traduciendo en un cambio histórico del sistema de partidos y un relevo generacional de los liderazgos políticos. Gracias a ello, el descontento social está encontrando un cauce efectivo en el voto.

Las elecciones municipales y autonómicas de este domingo marcan el fin del bipartidismo en España. El electorado ya le había cobrado la factura de la crisis económica al PSOE en 2011. Ahora, con Podemos y Ciudadanos en la escena, le tocó al PP asumir los costos de una crisis agravada por escándalos de corrupción.

Aun cuando en el agregado el PP se llevó más votos que sus competidores, la caída frente a 2011 fue mayúscula: 11 puntos menos de votación y la pérdida de mayorías en comunidades y alcaldías. El PSOE perdió dos puntos más respecto a su ya reducida votación de 2011. Sin embargo, la fuerza mostrada por Podemos y la posibilidad de forjar alianzas de izquierda con esta formación política, colocan al PSOE en mejor posición para integrar gobiernos locales.

En Madrid, 24 años de gobierno del PP han terminado ante la fuerza de Ahora Madrid (Podemos y Ganemos). En Barcelona la formación local Barcelona en Comú, en la que participa Podemos, se ubicó en primer lugar, desplazando a los partidos locales tradicionales.

Los mejores resultados de Podemos a nivel municipal los obtuvo vinculado a agrupaciones políticas locales. Ciudadanos fue solo en estas elecciones y por sí mismo quedó en tercer lugar. Podemos logró escaños en todas las comunidades autonómicas. Ciudadanos solo quedó sin representación en dos de ellas.

Las posiciones logradas por los nuevos partidos y las intenciones de voto en las encuestas nacionales los colocan en una muy buena posición para competir en las próximas elecciones generales. Estamos ante un nuevo sistema de partidos en España.

En México todavía no hay signos de un cambio como el de España. Los partidos de siempre siguen atrincherados y las nuevas opciones permanecen marginales. Tal vez por eso nos preguntamos si tiene sentido votar.