Tercer Grado

El doble discurso sobre los candidatos independientes

Por años los partidos se opusieron a cualquier cambio que abriera opciones electorales. Cuando finalmente tuvieron que aceptar las candidaturas independientes, les impusieron requisitos difíciles de cumplir y condiciones adversas para competir. Aún así, en su debut en las elecciones de este año algunos independientes lograron victorias muy notables. La de mayor resonancia fue la de El Bronco en Nuevo León.

No extraña que ante ese avance los partidos hayan endurecido en varios estados los requisitos para los independientes. Lo que sorprende es que, en claro contraste, a escala nacional los liderazgos partidistas ahora estén promoviendo no una restricción, sino una ampliación de derechos en este tipo de candidaturas.

Dentro de los principales partidos el miedo a las candidaturas independientes súbitamente se convirtió en entusiasmo y prueba de compromiso democrático. Incluso el PAN ya presentó una iniciativa de reforma constitucional que facilita el registro de candidatos independientes y mejora las condiciones para que compitan. De inmediato, el PRD respaldó esta iniciativa.

Me parece que la clave para entender este contraste de posiciones es la figura de Andrés Manuel López Obrador. En los estados se trata de evitar que surjan candidatos independientes. Los gobernadores y los partidos no quieren un Bronco en sus estados. A escala nacional la situación es distinta porque López Obrador ya juega, por extraño que suene, como un independiente.

Su crítica a los partidos tradicionales, la corrupción política y los poderes establecidos no dista mucho del discurso de los independientes. López Obrador se presenta como el portavoz del pueblo frente a la “mafia del poder”; los independientes dicen empoderar a la sociedad civil o a “la raza”.

Tanto López Obrador como los candidatos independientes tienen potencialmente el mismo electorado: el de la indignación social y el hartazgo con la política tradicional. Bajo esta óptica suena lógico que de cara al 2018 ahora las dirigencias nacionales quieran no menos, sino más independientes. El objetivo parece claro: no dejarle ese electorado solo a López Obrador.

El fin de semana López Obrador dijo que los candidatos independientes “no son nada, representan la nada”. En PAN, PRI y PRD hay quienes piensan justo lo contrario.