Tercer Grado

El ascenso del Partido Verde

En su más reciente encuesta, Parametría pone al PRI a la cabeza en las intenciones de voto con 31 por ciento, seguido del PAN con 27. El PRD está en un lejano tercer lugar, con 12 por ciento de las preferencias, al mismo nivel de Morena y el PVEM, con 10 por ciento cada uno.

El crecimiento de Morena a costa del PRD es fácilmente explicable. Mucho más difícil de entender es la fuerza del PVEM.

El Partido Verde carece de estructura territorial y es más un satélite del PRI que un auténtico partido ecologista; es un partido con buena dosis de escándalos y en las opiniones publicadas tiene una imagen abrumadoramente negativa.

Con todo, las intenciones de voto del PVEM son hoy casi el doble de las históricamente registradas por ese partido.

Detrás del crecimiento en las preferencias por el PVEM está una efectiva estrategia de mercadotecnia política con la cual empezó a posicionarse meses antes que el resto de los partidos, mediante el controvertido esquema de informes de legisladores.

Pero ¿qué es lo que vende el Partido Verde? La concreción de una oferta, el cumplimiento de promesas. Ahí están la prohibición de cuotas escolares, los 140 años de prisión, el pago por contaminar y la prohibición de animales en los circos.

Sin embargo, los planteamientos concretos no son lo determinante, pues difícilmente están entre las prioridades de quienes constituyen el sector de mayor peso relativo dentro de los simpatizantes de PVEM: jóvenes entre 18 a 29 años, con bachillerato, usuarios de redes sociales y de clase media.

La clave es el mensaje de que el partido “sí cumple”. Los temas son importantes en tanto se presentan como logros de fácil recordación y paternidad inequívoca; en ellos se ancla la credibilidad del mensaje: un partido que promete y cumple.

Este mensaje adquiere una relevancia particular por la crisis de credibilidad de PAN, PRI y PRD. Además, aun cuando los cambios surgidos en el seno del Pacto por México son sin duda mucho más trascendentes de los que se acredita el PVEM, ningún partido ha podido hacerlos suyos.

Las debilidades estructurales y los negativos del PVEM imponen límites a su crecimiento. La incógnita es si podrá mantener lo ya alcanzado y sumarle al PRI lo necesario para obtener una mayoría legislativa.