Cartas del Desierto

Y fueron veinticinco años

Ah que la vida esta que nos ha obligado a vivir separados después de veinticinco años de amor.

Y yo aún recuerdo tu cabello oscuro y ondulado--así como se mueven las olitas en el mar.

Y suben y bajan y ya van y ya vienen, así tu cabello se alzaba con el viento--tremendas tolvaneras laguneras.

Y recuerdo también tus dientes de color de perla y tu piel morena café…así como el tecito que me bebo todas las mañanas.

Y cada día me bebo una tacita y a cada sorbo te recuerdo…tu humor siempre fresco--aroma de color canela mezclado con jengibre.

¿Recuerdas? Esas largas caminatas por el campo en las que recorríamos una y mil vereditas y subíamos y bajábamos los cerros y te amé y tú me amaste, o tal vez aún te amo no lo sé…o tal vez aún me amas tampoco lo sé.

Sé que fueron veinticinco años de amor y yo de ello jamás habré de arrepentirme. Porque eres tú una suerte de hado que inspira mi creatividad y el otro tanto lo pongo yo.

Y mientras te recuerdo…ojos negros como la obsidiana y una complexión perfecta…ay y tu sonrisa. Esa sonrisa tierna y siempre fresca.

Pero te tuve que dejar y hube de renunciar a ti…recuerdo aquella noche de un mes de enero.

Había caído una helada negra y el frío húmedo del agua nieve calaba hondo, tan hondo como podía calarme en el alma ese profundo dolor de tener que dejarte.

Pero seguro que nadie habrá de robarme esos veinticinco años de amor.

¡Bodas de plata!


cabramontes57@gmail.com