Cartas del Desierto

El universo en marcha

Así como el universo cambia, también cambian los tiempos y la vida pasa…pasa…pasa.

La vida se nos va como de rayo, la vida pasa y nos vamos poniendo viejos. La vida se nos escapa de entre las manos y el tiempo pasa y nosotros envejecemos.

Y el tiempo pasa…pasa y nos vamos quedando solos.

El tiempo para el amor se nos va escapando lentamente y no sabemos cómo ni a qué hora la vida nos fue dejando solos…muy solos, demasiado solos.

Y nos hemos ido poniendo viejos, cada vez más viejos. Amigos van, amigos vienen y todo es un fluir constante en nuestras vidas y así es como nos resulta cada vez más difícil mantener un grupo estable de amistades.

Vivimos tiempos tan cambiantes y tan complicados, que impelen a la gente a que la premura económica les haga mudarse, en busca de mejores y nuevos derroteros.

Y al final no sabremos cómo es que habremos de morir. Quién estará a mi lado y quien habrá de acompañarnos hasta el final de nuestros tiempos.

Al final de nuestros días no sabremos, quién habrá de correr la última hoja de nuestro calendario.

Con quien habremos de estar y quién habrá de acompañarnos, la única cosa de la que sí estamos ciertos, es de que ciertamente llegará el día en que se detenga el reloj de nuestra vida.

Y cesará el tic-tac del reloj…cesará, cesará y entonces habremos de ponerle punto final a nuestra existencia.


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