Cartas del Desierto

A ti, quien has perdido tu trabajo

Te escribo a ti amigo, amiga, a ti quien has perdido tu trabajo, cuando éste era uno de los ejes centrales de tu vida.La pérdida del empleo, es algo muy similar a la pérdida de un ser querido, es una herida que tarda en sanar y por ello, es necesario vivir el duelo.

Y como todas las heridas, ésta también tarda en sanar, duele y le hace a una estremecerse, hace que la persona tiemble y se cimbre. No importa a qué edad ocurra, ni en qué momento he visto como un chico de escasamente veinticuatro años, se duele tanto al haber perdido su primer empleo.

Ahora lo veo con miedo de intentar cualquier cosa, lo percibo con temor e inseguro.

Se ha quedado paralizado y siente una enorme ansiedad de hacer cualquier intento de salir y aventurarse a buscar trabajo.Yo he vivido lo mismo le he dicho, yo he vivido lo mismo…claro a mí me ha ocurrido siendo ya vieja, ha sido entonces cuando por primera vez he experimentado una pérdida semejante y sé lo doloroso que es.

Y yo le he dicho al oído. No hay algo que una no pueda tolerar, ya sea haciendo algo por resolverlo o bien, aguantando.Nada en la vida es seguro, todo es fortuito y todo incierto ni siquiera el día de nuestro nacimiento es seguro, lo único seguro es el día de nuestra muerte y de ésta tampoco tenemos idea alguna.

Lo único que tenemos y con lo único que contamos es con el instante y es allí en donde debemos ubicarnos, vivir en el instante es lo perfecto. Es único e irrepetible…el instante es aquello con lo que contamos en el momento presente.

Es nuestra oportunidad, para retomar el camino y recomenzar, es nuestro momento para volver a empezar.Reiniciar el camino sin miedo, sin temores absurdos y sin cortapisas. Simple y sencillamente, recomenzar, retomar la marcha y volar…simplemente volar. 


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